Los verbos que finalizan en la terminación -ar constituyen la columna vertebral del idioma español.
Pertenecen a la llamada primera conjugación y son, con diferencia, el grupo más numeroso y regular de verbos, lo que los convierte en un punto de partida fundamental para cualquier persona que esté aprendiendo español.
Su omnipresencia en la comunicación diaria hace que dominarlos sea un paso gigantesco hacia la fluidez.
Desde acciones tan simples como hablar o caminar hasta conceptos más complejos como imaginar o reflexionar, este grupo verbal abarca un espectro inmenso de la experiencia humana.
El verbo amar se establece como el modelo a seguir para la conjugación de la mayoría de estos verbos.
Esto significa que, si aprendes a conjugar amar en sus diferentes tiempos y modos, ya tienes la clave para conjugar correctamente cientos de otros verbos regulares.
Por ejemplo, la misma lógica que transforma amar en amaba en el pretérito imperfecto se aplica para convertir saltar en saltaba o cantar en cantaba.
Esta regularidad es una de las características más amigables del español para los nuevos hablantes.
La forma en infinitivo, es decir, la que termina en -ar, es el nombre del verbo en su estado más puro y básico.
Es la forma que encontramos en el diccionario, una etiqueta que nombra la acción sin especificar quién la realiza, cuándo o de qué manera.
Por ejemplo, estudiar es la idea general del acto de estudiar, desprovista de cualquier contexto personal o temporal.
A lo largo de este artículo, exploraremos en profundidad la riqueza de estos verbos, su estructura, sus usos y su papel indispensable en la construcción de oraciones.
¿Qué son los verbos de la primera conjugación?
En español, los verbos se clasifican en tres grandes familias o conjugaciones, que se distinguen por la terminación de su infinitivo: la primera conjugación (-ar), la segunda (-er) y la tercera (-ir).
El grupo de la primera conjugación es el más extenso, incluyendo miles de verbos que describen todo tipo de acciones y estados.
Esta categoría no solo es la más grande, sino también la más productiva, ya que constantemente se incorporan nuevos verbos al idioma que adoptan esta terminación, como tuitear o googlear.
La principal ventaja de este grupo es su alta regularidad. La gran mayoría de los verbos terminados en ar siguen un patrón de conjugación fijo y predecible, tomando como referencia al verbo modelo amar.
Esto significa que, una vez que se memorizan las desinencias (las terminaciones que se añaden a la raíz del verbo) para un verbo como cantar, se pueden aplicar las mismas a bailar, trabajar, escuchar y un sinfín más.
Esta consistencia reduce enormemente la carga de memorización y permite a los hablantes construir oraciones correctas de manera intuitiva.
Esta estructura contrasta con la de las otras dos conjugaciones, que, si bien también tienen sus patrones, presentan un mayor número de verbos irregulares importantes.
Por ejemplo, mientras que el presente de hablar es hablo, el de comer (-er) es como y el de vivir (-ir) es vivo.
Las diferencias en las vocales de las terminaciones son las que marcan la pertenencia a cada grupo y definen cómo se comportará el verbo a lo largo de sus distintas conjugaciones, haciendo del grupo -ar el más sencillo de dominar inicialmente.
La forma no personal del infinitivo: Más que un simple verbo
Aunque su forma nos remita inmediatamente a una acción, el infinitivo de los verbos en -ar (y de todos los verbos en general) posee una fascinante dualidad funcional.
Cuando no está acompañado de un verbo auxiliar para formar tiempos compuestos o perífrasis, el infinitivo se comporta sintácticamente como un sustantivo masculino singular.
Es decir, deja de ser el motor de la acción en la oración para convertirse en el nombre de esa acción, pudiendo actuar como sujeto, objeto directo u otros complementos.
El ejemplo más claro para entender esta función nominal es comparar las oraciones Quiero un café y Quiero descansar.
En la primera, un café es un sustantivo que funciona como objeto directo, respondiendo a la pregunta ¿Qué quiero?.
En la segunda oración, el infinitivo descansar ocupa exactamente la misma posición y cumple la misma función: es el objeto directo del verbo querer.
Se puede pensar en descansar no como una acción que alguien está ejecutando, sino como la idea de descansar o el acto de descansar, que es lo que se desea.
Esta capacidad del infinitivo para actuar como sustantivo le permite ser el sujeto de una oración, como en Nadar es un excelente ejercicio, donde Nadar es el núcleo del sujeto que realiza la acción de ser un excelente ejercicio.
También puede ir precedido de preposiciones, como en Pienso en viajar o Me canso de esperar.
En todos estos casos, el infinitivo no es el verbo principal conjugado de la oración, sino un complemento que funciona con la lógica de un nombre, demostrando su increíble versatilidad gramatical.
Ejemplos de verbos comunes terminados en -ar y su uso cotidiano

La abundancia de verbos terminados en -ar es tal que forman el tejido de nuestras conversaciones diarias.
Para ilustrar su variedad, podemos agruparlos por campos semánticos. Por ejemplo, en el ámbito de las actividades cotidianas encontramos verbos como despertar, levantar, duchar, desayunar, trabajar, almorzar, cenar y acostar.
Estos verbos estructuran la narrativa de nuestro día a día, permitiéndonos describir nuestras rutinas con precisión y sencillez.
Aquí podemos presentar una lista con 10 verbos en infinitivo que terminen en -ar:
- Despertar
- Levantar
- Duchar
- Desayunar
- Trabajar
- Almorzar
- Cenar
- Acostar
- Estudiar
- Viajar
En el plano de la comunicación y el pensamiento, este grupo verbal es igualmente fundamental.
Verbos como hablar, llamar, preguntar, contestar, explicar, pensar, imaginar, recordar y soñar son herramientas indispensables para expresar ideas, interactuar con otros y explorar nuestro mundo interior.
Oraciones como Necesito pensar en una solución o Voy a llamar a mi abuela son ejemplos perfectos de cómo estos verbos articulan nuestras intenciones y procesos mentales.
Finalmente, el ocio, el movimiento y la creación también se nutren abundantemente de los verbos que terminan en ar.
Acciones como caminar, viajar, bailar, cantar, jugar, dibujar, pintar y cocinar describen las actividades que nos apasionan y nos definen.
Su facilidad de conjugación nos permite compartir nuestras experiencias de forma fluida: El fin de semana vamos a viajar a la playa, A mi hermana le encanta dibujar paisajes o Anoche aprendí a bailar salsa.
La conjugación de los verbos regulares en -ar
Entender el mecanismo de conjugación de los verbos regulares en -ar es una habilidad clave.
El proceso es metódico y se basa en separar la raíz del verbo de su terminación en infinitivo.
La raíz o lexema es la parte que contiene el significado básico del verbo y, en los verbos regulares, permanece inalterada en todas sus formas.
Por ejemplo, para el verbo caminar, la raíz es camin- y la terminación es -ar.
Una vez que tenemos la raíz, simplemente añadimos las desinencias correspondientes a cada tiempo verbal, modo y persona.
Para el presente de indicativo, las terminaciones son -o, -as, -a, -amos, -áis, -an. Así, conjugamos caminar como: yo camino, tú caminas, él/ella/usted camina, nosotros/as caminamos, vosotros/as camináis, ellos/ellas/ustedes caminan.
Este mismo patrón se aplica a estudiar (estudio, estudias…), comprar (compro, compras…) y miles más.
Este sistema se repite en otros tiempos verbales. En el pretérito imperfecto, un tiempo usado para describir acciones pasadas habituales o en desarrollo, las terminaciones son -aba, -abas, -aba, -ábamos, -abais, -aban.
De este modo, caminar se convierte en caminaba, caminabas, caminaba…, y cantar en cantaba, cantabas, cantaba….
Aprender estas terminaciones es como obtener una llave maestra para desbloquear la conjugación de la inmensa mayoría de los verbos en español.
También podemos enumerar aquí 10 verbos en infinitivo que terminen en -ar:
- Amar
- Cantar
- Jugar
- Escuchar
- Comprar
- Bailar
- Entrar
- Mirar
- Ganar
- Estudiar
Verbos irregulares que terminan en -ar

Aunque la regularidad es la norma en la primera conjugación, existen algunas excepciones importantes. Un pequeño pero significativo grupo de verbos que terminen en ar presenta irregularidades en su conjugación, lo que significa que no siguen el patrón del verbo modelo amar en todos sus tiempos o personas.
Estas irregularidades pueden afectar a la raíz del verbo, a las terminaciones, o a ambas.
El verbo estar es quizás el irregular más común y fundamental de este grupo. Su irregularidad es notoria en la primera persona del presente de indicativo (estoy, en lugar del esperado esto) y en todo el pretérito perfecto simple (estuve, estuviste, estuvo…), que no guarda relación con la raíz est-.
Otro verbo crucial es dar, que también es irregular en la primera persona del presente (doy) y en el pretérito (di, diste, dio…).
Otras irregularidades comunes incluyen los cambios vocálicos en la raíz. Por ejemplo, el verbo jugar cambia su u por ue en algunas formas del presente (juego, juegas, juega…), aunque vuelve a ser regular en la primera y segunda persona del plural (jugamos, jugáis).
De manera similar, verbos como pensar o empezar cambian la e por ie (pienso, empiezo).
Conocer estas excepciones es vital, ya que se trata de verbos de altísima frecuencia de uso.
El infinitivo en las perífrasis verbales
Una de las funciones más importantes de los infinitivos terminados en -ar es su participación en las perífrasis verbales.
Una perífrasis es una construcción formada por dos o más verbos que funcionan como una unidad, expresando un único matiz de significado.
Generalmente, se componen de un verbo auxiliar conjugado, seguido de un nexo (como una preposición) y un verbo principal en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio).
La perífrasis más extendida en el español hablado es ir a + infinitivo, utilizada para expresar un futuro cercano o una intención.
En frases como Voy a estudiar más tarde o Vamos a cenar en un restaurante, el verbo ir pierde su significado de movimiento para actuar como un auxiliar que proyecta la acción de estudiar o cenar hacia el futuro.
El infinitivo en -ar es el que aporta el significado principal de la acción.
Existen muchas otras perífrasis que utilizan infinitivos en -ar para expresar diferentes matices. Para indicar obligación, usamos tener que + infinitivo (Tengo que terminar este informe) o deber + infinitivo (Debes llamar a tus padres).
Para marcar el inicio de una acción, usamos empezar a + infinitivo (El niño empezó a llorar).
En todas estas construcciones, el infinitivo en -ar es la pieza clave que nombra la acción principal, complementando al verbo auxiliar conjugado.
Conclusión
Los verbos terminados en -ar son mucho más que una simple categoría gramatical; son el motor expresivo del español.
Su predominio numérico y su admirable regularidad los convierten en la puerta de entrada ideal para cualquier estudiante del idioma, proporcionando una base sólida y predecible sobre la cual construir un conocimiento más profundo.
Desde las acciones más mundanas hasta los pensamientos más abstractos, estos verbos nos permiten nombrar y dar forma a nuestra realidad.
Hemos visto que su forma en infinitivo esconde una sorprendente versatilidad, capaz de trascender su rol verbal para comportarse como un sustantivo, actuando como sujeto u objeto dentro de la oración.
Esta dualidad, junto con su papel protagónico en las perífrasis verbales, demuestra la sofisticación y la flexibilidad de la gramática española.
Dominar su uso, tanto en sus formas regulares como en sus importantes excepciones irregulares, es esencial para una comunicación efectiva y natural.
En definitiva, familiarizarse con los verbos de la primera conjugación es invertir en los cimientos de la lengua española.
Al practicar su conjugación y entender sus múltiples funciones, no solo estamos memorizando reglas, sino que estamos adquiriendo las herramientas fundamentales para contar historias, expresar deseos, compartir ideas y, en última instancia, conectar con millones de hispanohablantes en todo el mundo.
Además, es interesante conocer 10 verbos con ar que son fundamentales para la comunicación, como hablar, cantar, jugar, pensar, caminar, estudiar, trabajar, escuchar, mirar y viajar.
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