Las recomendaciones de evacuar inmediatamente durante un sismo pueden ser peligrosas, según expertos en gestión de emergencias. La confusión entre magnitud e intensidad del sismo, así como la falta de preparación, pueden llevar a decisiones erróneas que incrementen el riesgo para las personas. En República Dominicana, donde ocurren varios movimientos sísmicos diariamente, es crucial establecer protocolos claros y efectivos para la evacuación.
Un error común es pensar que la magnitud del sismo, que mide la energía liberada, es más relevante que la intensidad, que describe los efectos percibidos. Durante los primeros segundos tras un temblor, nadie puede conocer la magnitud real, pero sí pueden evaluar lo que sucede a su alrededor, como la caída de objetos o daños visibles. Esta evaluación es fundamental para decidir si se debe evacuar.
La experiencia internacional indica que evacuar sin criterio puede resultar en más lesiones que los daños estructurales causados por el sismo. Las aglomeraciones en escaleras, empujones y caídas aumentan el riesgo durante una evacuación desorganizada. Por ello, los protocolos modernos sugieren esperar a que el movimiento cese antes de evaluar la necesidad de evacuar.
Importancia de la preparación
República Dominicana experimenta actividad sísmica casi a diario, con movimientos de baja magnitud que a menudo son imperceptibles. Si cada vibración requiriera una evacuación, la operatividad de edificios y centros comerciales se vería gravemente afectada. Por esta razón, es esencial que la respuesta ante un sismo se base en procedimientos técnicos y no en el pánico.
La pregunta clave no es si se debe evacuar cada vez que tiembla, sino si las organizaciones tienen claros los protocolos de evacuación y quién toma las decisiones. Sin respuestas a estas preguntas, el problema radica en la falta de preparación, no en el sismo en sí.
La prevención debe comenzar mucho antes de que ocurra un terremoto, a través de planes de emergencia, simulacros y formación continua. Con una preparación adecuada, las personas pueden reaccionar de manera informada y no por miedo. La seguridad ante un sismo depende del nivel de preparación que se tenga antes de que ocurra el evento.

