La República Dominicana enfrenta un creciente problema de deuda y presión impositiva, lo que ha llevado a los ciudadanos y empresas a sentirse asfixiados por los impuestos. A pesar de esto, se insiste en que la presión tributaria es baja, lo que ha permitido la implementación silenciosa de aumentos impositivos que afectan cada vez más los presupuestos familiares. La correlación entre la deuda, el déficit y los impuestos se vuelve cada vez más evidente.
Un ejemplo representativo del aumento de la deuda se observa en las cifras de la Dirección General de Crédito Público, que indican que al cierre de 2025, la deuda del sector público no financiero era de US$61,550 millones, y para agosto de 2026, ya había alcanzado los US$67,650 millones. Este incremento de US$6,100 millones en solo ocho meses, casi un 10%, plantea interrogantes sobre el uso de esos recursos y la capacidad del Gobierno para cumplir con sus compromisos.
La carga de esta deuda se siente en las comunidades, donde proyectos esenciales, como la construcción o mejora de acueductos, se quedan fuera del presupuesto año tras año. Mientras tanto, el pago de intereses se realiza puntualmente, lo que obliga a futuros gobiernos a destinar más recursos a cubrir estos compromisos, dejando a la población sin servicios básicos.
En junio de este año, el Gobierno presentó un paquete de medidas para recaudar entre RD$40,000 millones y RD$50,000 millones adicionales. Sin embargo, al discutir el presupuesto de 2027, persiste la incertidumbre sobre de dónde saldrá el dinero que aún falta para cubrir los gastos. Los tecnócratas del Gobierno continúan trasladando la responsabilidad de los problemas económicos a la población, ignorando la realidad que enfrenta el ciudadano común.
El proyecto de presupuesto nacional para 2027 contempla un déficit de RD$327,282 millones. Aun si el Gobierno logra recaudar lo previsto, aún le faltará esa suma para cubrir sus gastos, incluidos los intereses de la deuda y los préstamos que vencen durante el año. Esto plantea la pregunta de qué medidas se presentarán para extraer más dinero de una población que ya siente que no puede soportar más impuestos.
Impacto en la educación y la salud
La situación es crítica, ya que de cada cien pesos que el Gobierno espera recibir en 2027, más de veintitrés pesos se destinarían solo a intereses. Una información publicada por Listín Diario revela que por cada RD$100 que la Dirección General de Impuestos Internos proyecta recaudar, los intereses equivaldrían a RD$31.50, la educación a RD$35 y la salud a RD$17.80, sumando un total de RD$84.30 para estos tres rubros.
Además, el sector eléctrico sigue siendo una carga constante. Hasta julio de 2026, el Gobierno había transferido a las distribuidoras eléctricas alrededor de RD$68,673 millones. Los ciudadanos, que ya enfrentan altos costos de electricidad y otros sacrificios, tienen derecho a cuestionar qué mejoras recibirán a cambio de estos esfuerzos adicionales.
Perspectivas futuras
La dependencia de las remesas y el turismo ha sido crucial para la estabilidad del país. Sin embargo, si estas fuentes de ingresos disminuyen, el Gobierno podría enfrentar serios problemas para renovar préstamos, lo que llevaría a una nueva discusión sobre la recaudación de fondos en un contexto donde las familias tendrían menos recursos disponibles. El cansancio de la población ante el ciclo de más deuda, más déficit y la presión por más impuestos es palpable.
Es fundamental que el Gobierno adopte medidas efectivas para mejorar el uso de los recursos en lugar de aumentar la carga fiscal sobre los ciudadanos. Si continúa trasladando la responsabilidad de sus decisiones al pueblo, podría enfrentar un rechazo contundente que exija un alto a la deuda y a los impuestos.

