El presidente de la Mesa Nacional para las Migraciones y Refugiados, William Charpentier, rechazó la posibilidad de establecer un diálogo con las bandas criminales que operan en Haití, argumentando que sus integrantes deben entregar las armas y enfrentar la justicia por los crímenes cometidos. Charpentier destacó que estos grupos han causado un profundo sufrimiento a la población haitiana, y que cualquier solución a la crisis debe comenzar con su rendición.
El líder de la mesa sostuvo que «no se puede dialogar con criminales» y enfatizó que es necesario que estos grupos primero entreguen sus armas y luego se entreguen a las autoridades para que respondan por sus delitos. Considera que la justicia debe prevalecer sobre cualquier intento de negociación con quienes han sembrado el terror en el país.
Charpentier también calificó como un «juego político» los intentos de los líderes de las pandillas por promover negociaciones, lo que, según él, busca desviar la presión que enfrentan actualmente. A pesar de su firme postura, expresó su esperanza de que las recientes acciones internacionales contra las estructuras criminales puedan traer resultados positivos para Haití.
El presidente de la mesa destacó que diversos sectores de la población han manifestado su apoyo a estas operaciones internacionales, lo que podría ser un factor clave en la lucha contra la criminalidad. Sin embargo, advirtió que no se puede asegurar que las acciones militares erradicarán por completo a las pandillas.
Charpentier insistió en que Haití necesita recuperar la paz, el orden institucional y la seguridad para su población. En su opinión, el desarme y el sometimiento de los responsables ante la justicia son pasos fundamentales para alcanzar una solución duradera a la crisis haitiana.

