El Gobierno de Pakistán amenazó este lunes con una respuesta «decisiva» tras el atentado del sábado que dejó al menos 15 policías muertos, acusando a Afganistán de permitir que su territorio sea utilizado por grupos terroristas. El Ministerio de Asuntos Exteriores convocó al encargado de negocios afgano en Islamabad para presentar una «protesta contundente» por el ataque con coche bomba en el distrito de Bannu.
La nota diplomática de Pakistán enfatiza que el país se reserva el derecho de actuar para proteger a su población y su integridad territorial. Además, exige a Kabul la entrega inmediata de los líderes insurgentes y el desmantelamiento de sus refugios en suelo afgano.
Contexto de la crisis
Esta escalada en la frontera occidental se produce mientras Islamabad actúa como mediador en las conversaciones de paz entre Irán y Estados Unidos. Esto añade presión a la diplomacia paquistaní, que intenta facilitar la paz regional al mismo tiempo que enfrenta una crisis fronteriza y gestiona negociaciones para su propia estabilidad, mediadas por Pekín.
Las autoridades paquistaníes afirman que organizaciones como Ittehad-ul-Mujahideen Pakistan (IMP), que se atribuyó la responsabilidad del ataque en Bannu, operan como pantallas del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) para desviar la presión internacional sobre el Gobierno afgano.

