Un niño de 12 años en Nagua perdió un testículo y el otro fue reconstruido tras ser víctima de acoso escolar en el colegio evangélico Doctor Pelegrín Adolfo Gómez. Según sus padres, el incidente, ocurrido hace tres meses, dejó secuelas físicas y emocionales en el menor. La familia denuncia que el hecho no fue un simple juego, sino una agresión que provocó graves daños.
La madre del niño relató que el menor ha enfrentado un trauma físico y psicológico desde el día del incidente. Aseguran que el niño era constantemente acosado por algunos compañeros, y el día de la agresión, uno de ellos lo sujetó mientras otro le causó la lesión en sus genitales, dejándolo inconsciente. Tras ser encontrado en el colegio, fue trasladado a un centro médico donde se realizaron cuatro cirugías reconstructivas.
La familia destaca que el daño va más allá de lo físico, ya que el adolescente atraviesa un proceso psicológico complicado en una etapa de su vida marcada por la pubertad. A pesar de las diferentes versiones sobre el incidente, los padres insisten en que no fue un juego ni una riña, sino una situación que ha dejado consecuencias permanentes para su hijo.
Desde el colegio se ha mencionado que el hecho ocurrió durante una dinámica relacionada con un reto viral en redes sociales, pero la familia cuestiona esta explicación, argumentando que la gravedad de las lesiones demuestra que no se trató de una simple actividad entre compañeros. Además, los padres han expresado su descontento por la falta de apoyo del colegio y de las familias de los otros estudiantes involucrados.
Los padres han tenido que asumir los gastos médicos y el proceso emocional del niño sin el respaldo esperado. También han enfrentado dificultades para presentar la denuncia ante las autoridades y critican que el caso haya tardado en hacerse público. El 24 de junio, Diario Libre se comunicó con el Ministerio de Educación, que informó que se han iniciado investigaciones para determinar las circunstancias del incidente.
El colegio evangélico Doctor Pelegrín Adolfo Gómez no ofreció declaraciones sobre el caso, indicando que la persona que respondió no estaba autorizada para hablar. Mientras tanto, los padres del menor continúan exigiendo justicia y piden medidas para prevenir situaciones similares en el futuro. Para ellos, este caso representa más que una lesión física; es una marca que acompañará al niño durante toda su vida.

