El pastor Neftalí, de la Iglesia Global Internacional, afirmó que vivir una vida de religiosidad y mantener una verdadera relación con Dios son experiencias completamente distintas. Destacó que la fe trasciende el cumplimiento de requisitos o la asistencia a un templo, y que Dios no busca personas perfectas, sino corazones sinceros dispuestos a aprender y crecer en la fe.
Durante una entrevista en En Portada Podcast, conducido por Evelyn Soto, el líder cristiano reflexionó sobre temas de espiritualidad, propósito de vida, dudas de fe y los retos que enfrentan las nuevas generaciones en un mundo influenciado por tendencias y presiones sociales. “La relación con Dios no comienza un domingo en la iglesia; empieza desde el momento en que tomamos una decisión interna de acercarnos a Él”, expresó.
El papel de la comunidad de fe
Neftalí también subrayó la importancia de la congregación como comunidad de fe, que orienta, instruye y ayuda a fortalecer la vida espiritual de las personas. Durante la conversación, consideró que muchas personas tienen una percepción negativa del cristianismo debido a exigencias, normas y doctrinas que dificultan el acercamiento de quienes buscan conocer a Dios.
Uno de los temas centrales de la entrevista fue la relación entre la fe y la ciencia. Neftalí sostuvo que existen numerosos puntos de encuentro entre los descubrimientos científicos y los principios bíblicos, desafiando la idea de que ambas disciplinas se contradicen. Según explicó, la ciencia reconoce elementos fundamentales para la vida, como la luz, el agua, el aire y el alimento, conceptos que también aparecen representados de manera simbólica y espiritual en las Escrituras.
Consejos para acercarse a Dios
Finalmente, el pastor envió un mensaje a quienes están indecisos sobre integrarse a una comunidad cristiana o fortalecer su vida espiritual. Indicó que algunas personas llegan a Dios a través del dolor, mientras que otras se acercan por amor y convicción antes de enfrentar momentos difíciles.
“Dios no busca personas perfectas. Dios te recibe tal como eres. Su propósito es transformarte, moldearte y darte una nueva oportunidad. Somos el barro y Él es el alfarero”, concluyó.

