Más del 70% de la población de América Latina y el Caribe utiliza gas licuado de petróleo (GLP) para cocinar, lo que lo convierte en una energía clave para la inclusión y la seguridad energética en la región, según un comunicado de la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPLG).
La información fue divulgada en el marco del Día Mundial del GLP y destaca que esta fuente energética es fundamental para mejorar la calidad de vida de los hogares y fomentar el desarrollo de comercios, industrias y el parque automotor.
Datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) indican que el GLP es utilizado por más del 70% de la población de la región para cocinar. El presidente de la SPLG, Jovan Pastor, afirmó que el GLP permite a millones de personas cocinar, emprender y acceder a una energía moderna de manera segura y asequible.
Este combustible es preferido por su portabilidad y accesibilidad en áreas urbanas y rurales. Países como Brasil, Ecuador, Perú y Colombia han promovido su uso a través de programas de subsidios y fondos de inclusión energética.
Actualmente, América Latina tiene una demanda de 31.4 millones de toneladas métricas de GLP, de las cuales aproximadamente el 67% corresponde al consumo residencial. Esta cifra refleja que el GLP también impulsa actividades comerciales, industriales y de movilidad que dinamizan la economía regional.
En Perú, el GLP para vehículos representa alrededor del 40% del consumo nacional, y pequeños negocios, restaurantes, lavanderías e industrias dependen de él para sus operaciones diarias.
El director ejecutivo de la Asociación Iberoamericana de GLP (AIGLP), Fabricio Duarte, subrayó que el reto no solo es ampliar el acceso a la energía, sino también garantizar un abastecimiento sostenible y seguro para la población.
La SPLG considera que el gas licuado mantendrá un rol estratégico en una matriz energética cada vez más complementaria y sostenible, y que las iniciativas relacionadas con el GLP renovable y nuevas tecnologías de bajas emisiones son alternativas para una transición energética gradual y alineada con los desafíos ambientales futuros.

