Industrias San Miguel (ISM) está promoviendo la economía circular en la República Dominicana como parte de su estrategia de sostenibilidad. Esta iniciativa busca transformar la manera en que se gestionan los recursos, fomentando la reutilización y la reducción de desperdicios en el país. A través de diversas acciones, ISM busca involucrar a las familias dominicanas en este modelo de desarrollo.
La economía circular va más allá del reciclaje, abarcando innovación y corresponsabilidad en el uso de recursos. ISM ha integrado esta filosofía en su modelo de negocio, reconociendo que cada envase y material puede ser parte de un ciclo que minimiza el desperdicio y genera valor. Durante más de dos décadas, la empresa ha evolucionado junto a la República Dominicana, entendiendo que el crecimiento empresarial debe medirse también por su impacto positivo en el entorno.
Desde 2015, ISM ha evitado colocar más de 3,500 toneladas de plástico en el mercado mediante la optimización de empaques, reflejando su compromiso con la reducción de residuos. La empresa considera que la sostenibilidad solo es efectiva si se acompaña de una sociedad activa, por lo que ha invertido en proyectos de colaboración y educación con aliados estratégicos en el país.
Un ejemplo de estas iniciativas es el programa Reciclatón, que en su primera edición movilizó a más de 17,000 estudiantes de 17 centros educativos en 2025, recuperando más de 12,000 libras de plástico. Este programa utiliza un modelo de logística inversa educativa y cuenta con más de 100 puntos de recolección. ISM ya se prepara para su segunda edición, con metas aún más ambiciosas.
Las acciones de ISM demuestran que los residuos pueden convertirse en oportunidades, ya que el material recuperado no solo evita la contaminación, sino que también puede ser invertido en mejoras educativas e infraestructura. La empresa considera que cada tonelada recuperada representa una «Tonelada de Compromiso» con la República Dominicana.
La economía circular es un esfuerzo colectivo que requiere la participación de consumidores informados, industrias comprometidas y políticas públicas coherentes. ISM está trabajando para que este modelo sea una realidad compartida por todos, al igual que en el pasado, cuando una botella de vidrio podía tener una nueva vida.

