La líder ultraderechista francesa Marine Le Pen afirmó este jueves que confía en que las elecciones programadas en España, Francia, Italia y Polonia entre finales de noviembre y 2027 puedan cambiar el rumbo político de la Unión Europea hacia un modelo más centrado en la soberanía de los Estados nacionales.
En una entrevista en el programa Objetivo 2027 de CNEWS y Europe 1, Le Pen destacó que estos cuatro países tienen el potencial de modificar la dirección que ha seguido la UE, la cual ha sido objeto de cuestionamientos por parte de su partido, la Agrupación Nacional (RN).
Le Pen, quien aspira a la presidencia de Francia en 2027, subrayó que el contexto político europeo ha cambiado, permitiendo que más fuerzas políticas busquen reformar el funcionamiento de la UE. Criticó las instituciones comunitarias, que considera cada vez menos democráticas, y cuestionó sus políticas económicas, que, según ella, han perjudicado a la industria y economía europeas.
La líder también abogó por una reducción de la contribución neta de Francia al presupuesto comunitario, que actualmente asciende a aproximadamente 10.000 millones de euros y podría aumentar a 15.000 millones en el futuro, un incremento que calificó de «insoportable». Proponiendo un límite de 5.000 millones, Le Pen argumentó que es necesario ajustar esta carga financiera.
Le Pen acusó a la UE de asumir competencias que no le han sido delegadas por los Estados miembros y se opuso a una mayor integración en áreas como la diplomacia, los servicios de inteligencia y la defensa. En su opinión, el bloque debería enfocarse en competencias específicas, como la política agrícola común, y permitir que los gobiernos nacionales recuperen su capacidad de decisión.
A pesar de sus críticas, Le Pen descartó la idea de convocar un referéndum sobre la pertenencia de Francia a la UE, una propuesta que había defendido en 2016. Ahora, considera que tiene suficientes aliados para impulsar una transformación de la Unión desde dentro, en lugar de promover la salida de Francia.
En otro tema, Le Pen reiteró que, si llega a la presidencia de Francia, dejará de financiar la ayuda económica a Ucrania seis meses después de asumir el cargo, argumentando que París no tiene margen presupuestario para continuar con ese apoyo. Estimó que los compromisos franceses con Kiev ascienden a unos 6.000 millones de euros anuales.
A pesar de su postura sobre la ayuda económica, Le Pen aseguró que mantendría la asistencia militar a Ucrania y se mostró dispuesta a visitar el país para discutir este asunto con el presidente Volodímir Zelenski. Defendió que Francia ha hecho lo posible para apoyar a Kiev, pero que la situación financiera del país exige establecer límites a ese compromiso.

