Las Bahamas se posiciona como un mercado clave para el coco dominicano, impulsada por la alta demanda turística, según Osmar Benítez, presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD). A pesar de que el valor de las exportaciones del producto ha caído un 82 % entre 2020 y 2025, unos 8,000 productores dependen de su venta.
Benítez destacó el crecimiento de las exportaciones de coco fresco hacia mercados internacionales, especialmente hacia Estados Unidos, tras superar restricciones sanitarias. La cercanía geográfica con este mercado ofrece una ventaja competitiva frente a países asiáticos que tradicionalmente abastecen esa demanda.
Históricamente, la República Dominicana ha sido un exportador de coco seco, pero en los últimos años ha evolucionado hacia la producción de bienes procesados como crema, leche, aceite y agua de coco. Esto se debe a un auge en la producción y comercialización del coco de agua, impulsado por la introducción de variedades enanas de México y Brasil.
Las nuevas variedades ofrecen mayores niveles de productividad, alcanzando hasta 200 cocos por mata, en comparación con los aproximadamente 80 cocos de la variedad tradicional. Este aumento en la oferta ha facilitado la presencia de cocos frescos en supermercados y ha fomentado el desarrollo de empresas que comercializan cocos pelados listos para el consumo.
Además, ha surgido una nueva línea de negocio relacionada con la cáscara del coco, utilizada para la elaboración de sustratos agrícolas. Esto ha permitido al país pasar de importar este material a producirlo localmente para exportación.
El coco se ha convertido en uno de los cultivos con mayores oportunidades de crecimiento económico, generando empleos y divisas. Sin embargo, el principal reto para su expansión no es la disponibilidad de tierras, sino el acceso a material de siembra y financiamiento para nuevas plantaciones.
La producción nacional de coco alcanza cerca de 1,000 millones de unidades al año, con aproximadamente 16 millones de quintales. Actualmente, el precio de un coco de agua oscila entre 70 y 80 pesos en Santo Domingo, y se estima que más de 40,000 tareas están sembradas con este producto.
Las provincias líderes en producción continúan siendo María Trinidad Sánchez, Samaná, La Altagracia, El Seibo y Puerto Plata, aunque el cultivo se ha extendido a otras zonas. Entre 2020 y 2025, las exportaciones de coco de la República Dominicana se redujeron significativamente, pasando de 12,127 toneladas métricas a 3,081.26 toneladas.
Benítez subrayó que, a pesar de la caída en las exportaciones, los productos de coco procesados siguen creciendo. La agricultura dominicana tiene el potencial de duplicar su capacidad productiva mediante la expansión de áreas bajo riego y mejores inversiones en infraestructura agrícola.
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