La corte suprema brasileña condenó al exdiputado Eduardo Bolsonaro a cuatro años y dos meses de prisión por intentar impulsar sanciones de Estados Unidos contra Brasil, buscando que Washington interfiriera en favor de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en un juicio por golpismo. La sentencia, que puede ser apelada, establece un régimen inicial semiabierto para el exlegislador.
Eduardo Bolsonaro fue acusado de «coacción» contra la corte, tras realizar gestiones ante el gobierno de Donald Trump para presionar a favor de su padre. El juez Alexandre de Moraes afirmó que no es función de un diputado brasileño hacer lobby en el exterior contra su propio país.
La condena se produce en un contexto de tensiones entre Washington y Brasilia, tras un encuentro en mayo entre Trump y el senador Flávio Bolsonaro, hermano de Eduardo y principal rival de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de octubre. La fiscalía argumentó que Eduardo amenazó a las autoridades judiciales con conseguir sanciones de EE. UU. si el proceso no resultaba favorable para su padre.
Además de la pena de prisión, Eduardo Bolsonaro quedará inelegible para cargos públicos durante ocho años una vez cumpla su condena. Se ha documentado que el hijo del exmandatario se reunió con autoridades del gobierno de Trump y se vinculó con redes políticas conservadoras estadounidenses para obtener apoyo para su padre.
Este lobby tuvo un impacto inicial, ya que en 2025 Washington impuso aranceles del 40% a productos brasileños, tras calificar Trump como una «cacería de brujas» el juicio a Bolsonaro. Sin embargo, tras un acercamiento entre Lula y Trump, muchos de esos aranceles y sanciones financieras impuestas al juez Moraes fueron retirados.
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