Los ministros de Educación y de Educación Superior, Ciencia y Tecnología han comenzado las reuniones para el proyecto de reforma educativa que promueve el gobierno, donde se busca priorizar la lectura como un pilar fundamental. Este esfuerzo podría llevar a la fusión de los ministerios responsables de la educación pública y privada en el país. La comunidad literaria espera ser escuchada en este proceso.
Este proyecto de reforma se presenta como uno de los más ambiciosos hasta la fecha, con el objetivo de mejorar la calidad educativa, centrando su atención en la lectura, la escritura y las matemáticas. En una reciente reunión del Consejo Nacional de Educación, se destacó la importancia de la lectura como base para el desarrollo educativo.
Durante mi gestión como director de Cultura en Educación, implementamos la iniciativa Dominicana Lee, que buscaba fomentar la lectura en la educación preuniversitaria. Esta iniciativa incluyó la celebración del primer festival nacional de lectura en octubre de 2021, donde participaron más del 80% de la matrícula estudiantil y más de ciento veinte escritores ofrecieron charlas sobre la importancia de la lectura.
En febrero de 2022, lanzamos la campaña «En San Valentín enamórate de la lectura» y en mayo, el Maratón nacional del libro y la lectura. También se establecieron puentes culturales para que profesores y escritores intercambiaran ideas, siempre enfatizando la relevancia de la lectura en el proceso educativo.
Además, se celebró un seminario internacional en ISFODOSU con expertos de Colombia, Argentina y España, y se llevó a cabo la primera feria distrital del libro en la escuela República de Costa Rica, donde se distribuyeron más de tres mil libros. El concurso «Escribir desde las aulas» incentivó la escritura entre docentes, repartiendo más de siete millones de pesos en premios.
A pesar de los avances en la educación pública, la calidad sigue siendo un desafío. La educación pública ha sido un logro significativo del Estado dominicano, beneficiando a los sectores más vulnerables con servicios como desayuno escolar y transporte. Sin embargo, es crucial abordar la importancia de la lectura, que no siempre recibe la atención necesaria.
La reforma educativa debe incluir planes de lectura en la ley, asegurando su continuidad independientemente de cambios políticos. Es fundamental institucionalizar el plan Dominicana Lee y definir las áreas responsables de su implementación, dado que actualmente no hay claridad sobre quién se encarga del tema de la lectura en el sistema educativo.
Las bibliotecas escolares enfrentan serios problemas, como la falta de recursos y personal capacitado. Es necesario cuestionar cómo se seleccionan los libros para estas bibliotecas y si existen programas para formar bibliotecarios que puedan gestionar estos espacios de manera efectiva.
El Estado ha invertido en libros de texto, pero es esencial que también se destinen recursos a libros de lectura, que fomentan el placer y la imaginación. En la próxima reforma, la lectura debe ser central, extendiendo su impacto a las universidades y formando maestros conscientes de su importancia en el aprendizaje y el pensamiento crítico.
Sin un enfoque claro en las políticas del libro y la lectura como una decisión de Estado, las reformas educativas no lograrán los resultados esperados. La clave para mejorar la educación no radica en la tecnología, sino en la promoción del libro y la lectura como parte integral del proceso educativo.

