En Kansas, la posibilidad de que un senador demócrata sea elegido por primera vez desde 1932 se fortalece a un día de las elecciones legislativas en Estados Unidos. Las encuestas muestran una ligera ventaja para el candidato Adam Hamilton, quien busca desplazar al republicano Roger Marshall en un estado tradicionalmente conservador. Este cambio se produce en medio de un creciente desencanto entre los votantes republicanos.
El desasosiego en el partido republicano se evidenció con la reciente visita del expresidente Donald Trump a Salina, donde realizó su segundo mitin en menos de dos semanas. Durante estos eventos, Trump instó a los votantes a apoyar a Marshall, un ginecólogo que ha estado en el Senado desde 2020 tras completar dos legislaturas en la Cámara Baja.
La popularidad de Marshall ha disminuido, al igual que la del expresidente y del partido en general, debido al aumento del costo de la vida y a la guerra con Irán. Según Nathaniel Birkhead, profesor de ciencia política en la Universidad Estatal de Kansas, el descontento hacia Marshall proviene de múltiples frentes, incluyendo su voto en contra de la publicación de los archivos de Jeffrey Epstein.
Por su parte, Neal Allen, profesor asociado en la Universidad Estatal de Wichita, destaca que las guerras comerciales y los aranceles han afectado gravemente a los agricultores, lo que repercute en toda la economía del estado. La situación se agrava con el aumento de precios en productos esenciales como fertilizantes y diésel.
Kenny, un transportista de 37 años que prefiere no revelar su apellido, comentó que actualmente paga casi seis dólares por galón de diésel, lo que impacta su economía. Expresó su frustración con la actual administración y su deseo de que se publiquen los archivos de Epstein, argumentando que esto ayudaría a «limpiar el Congreso».
En contraste, Don Haider-Markel, profesor de ciencia política en la Universidad de Kansas, sostiene que Hamilton, como pastor metodista, tiene credenciales cristianas que pueden atraer a votantes independientes y republicanos moderados. Su reputación como moderado es vista como una ventaja en un estado donde la lealtad al partido republicano es fuerte.
En un bar de Salina, Catheryn Seaton, quien ha visto cerrar su salón de belleza recientemente, expresó que la economía está en mal estado, pero no culpa a los republicanos. Ella aboga por la unidad y afirma que votará por Marshall, manteniendo su lealtad a la marca republicana, que ha dominado el estado durante más de un siglo.
Mientras tanto, en el bar, los anuncios de campaña de Marshall y Hamilton no parecen captar la atención de los clientes, quienes prefieren seguir el juego de la NFL. La apatía hacia la política contrasta con el entusiasmo por el deporte, lo que refleja un estado dividido en sus prioridades.

