Los jugadores de la NBA mostraron su creatividad en Halloween al disfrazarse de personajes icónicos, destacando figuras como Victor Wembanyama y James Harden. Durante el fin de semana, las estrellas de la liga transformaron el ambiente de los estadios en una celebración de disfraces, demostrando que también saben llamar la atención fuera de la cancha.
Victor Wembanyama, de los San Antonio Spurs, sorprendió al presentarse como Geralt de Rivia, el protagonista de la popular saga de fantasía The Witcher. Con una peluca plateada, vestimenta oscura y dos espadas, el jugador cuidó cada detalle de su disfraz, reafirmando su talento más allá del baloncesto. Este no es el primer año que Wembanyama se destaca en Halloween; en 2023 se disfrazó de Slender Man y el año anterior como Sin Rostro, de la película El viaje de Chihiro.
James Harden, de los Cleveland Cavaliers, optó por convertirse en Bane, un conocido villano del universo de Batman, compartiendo su disfraz en redes sociales. Por su parte, Paul George se caracterizó como el Rey de la Noche, de Game of Thrones, mientras que Myles Turner eligió al temible Skeletor, el archienemigo de He-Man.
La festividad también incluyó momentos familiares y humorísticos. De’Aaron Fox compartió una fotografía con su familia, todos disfrazados de personajes de Toy Story, donde él asumió el papel de Buzz Lightyear. Tyrese Haliburton y su esposa también llamaron la atención con disfraces inspirados en la película de terror Sinners.
En los pasillos de los estadios, Yaxel Lendeborg, de los Golden State Warriors, se presentó como Michael Myers, el famoso personaje de la saga Halloween. Además, el novato Taris Reed Jr., de San Antonio, recreó el disfraz de Jim Halpert, de la serie The Office, con su característico traje de tres agujeros.
Halloween se ha convertido en una oportunidad para que las estrellas de la NBA conecten con sus seguidores de una manera más relajada y divertida. Este fin de semana, los jugadores cambiaron los balones por espadas y máscaras, demostrando que el espectáculo no se detiene cuando se apagan las luces del tabloncillo.

