La justicia es fundamental en el Estado Social y Democrático de Derecho (ESDD), según el artículo 7 de la Constitución. Su propósito va más allá de aplicar el sistema jurídico o castigar infracciones; busca garantizar que cada persona viva con dignidad, libertad, igualdad, seguridad y felicidad.
Una sociedad justa asegura que los derechos sean accesibles para todos, sin distinción de condición económica, social, política, origen, género, etnia, edad, ideología o posición social. En un ESDD, las instituciones deben proteger la dignidad humana y promover condiciones para el desarrollo integral de la población.
El acceso a la educación, la salud, el trabajo, la vivienda y la seguridad son aspectos donde la justicia debe manifestarse. Cuando una persona enfrenta barreras para ejercer sus derechos, el Estado debe contar con mecanismos eficaces para ofrecer protección y soluciones dentro del marco legal.
Principios de igualdad y justicia
La igualdad ante la ley es un principio esencial que debe garantizarse. Las leyes deben aplicarse de manera imparcial, asegurando el debido proceso y el respeto a los derechos de todos.
La injusticia surge en contextos de privilegios, discriminación, favoritismos, corrupción e impunidad. Por ello, los poderes públicos deben actuar con juridicidad, eficacia, eficiencia, transparencia y responsabilidad, siempre al servicio de la comunidad.
El bien común debe ser un objetivo para todos, no solo para ciertos grupos. Es necesario crear condiciones que permitan a las personas progresar y participar en el bienestar económico y en la vida colectiva, promoviendo la solidaridad, el respeto, el diálogo y la participación ciudadana.
Compromiso con la dignidad humana
Proteger a los vulnerables es crucial. Una sociedad democrática no puede considerarse justa si parte de su población queda excluida de oportunidades o no puede acceder efectivamente a sus derechos. Combatir las desigualdades fortalece la cohesión social y genera condiciones más dignas para todos.
En la actualidad, nuestra sociedad enfrenta un gran déficit de bienestar social. La justicia trasciende el simple cumplimiento de las leyes; representa un compromiso constante con la dignidad humana y la creación de un ESDD que satisfaga las necesidades básicas de cada individuo y fomente la realización de sus sueños.

