Las intensas lluvias que azotaron el Gran Santo Domingo el 4 de noviembre de 2022, provocaron la muerte de nueve personas y causaron severas inundaciones en la región, a pesar de que el pronóstico del Instituto Dominicano de Meteorología no anticipó la magnitud de los aguaceros. Las precipitaciones, que comenzaron alrededor de las 5:30 de la tarde, generaron caos en las principales vías de la ciudad, dejando miles de ciudadanos atrapados y vehículos sumergidos.
Las lluvias torrenciales, acompañadas de tormentas eléctricas, afectaron no solo al Gran Santo Domingo, sino también a San Cristóbal, donde se registraron sectores anegados y dificultades para el desplazamiento de los residentes. Según reportes de la Defensa Civil, los fallecidos incluyen a cinco ahogados, dos electrocutados y dos víctimas de derrumbes, con las muertes ocurriendo en áreas como Las 800, Bellas Colinas, Villa Jaudia, Villa Francisca y La Zurza.
Identificación de las víctimas
Entre los fallecidos se encuentran José Antonio Batista Polanco, conocido como Jochy, quien fue arrastrado por la crecida de una cañada mientras intentaba llegar a casa de su hija de 12 años. También perdieron la vida Robert Maldonado Rosario, de 15 años; Roberto Quevedo Santana, de 50 años; Teófilo Antonio Cruz Peña, de 63 años; Yilmes Céspedes, de 20 años; Alberto Javier Pimentel, de 47 años; Edwin Alexánder Cedano, de 20 y Luisinky Mojica.
En total, las lluvias dejaron un acumulado de 265 milímetros en Santo Domingo y San Cristóbal, lo que provocó que las principales vías de comunicación se convirtieran en ríos, afectando el tránsito en arterias clave como la Máximo Gómez, 27 de Febrero, México, Las Américas y San Vicente de Paúl. Los registros pluviométricos de ese día indicaron 266.7 milímetros en el Jardín Botánico Nacional y 232.2 milímetros en El Millón.
Impacto y vulnerabilidad
A pesar de que se habían emitido alertas sobre lluvias en el Distrito Nacional y Santo Domingo, los pronósticos no lograron prever la intensidad de los aguaceros. Al día siguiente, la ciudad comenzó a retomar su normalidad, pero los principales medios de comunicación reflejaron la gravedad de la situación con titulares que destacaban las «lluvias históricas» y la vulnerabilidad del Gran Santo Domingo ante eventos climáticos extremos.
Este evento pone de manifiesto la necesidad de mejorar los sistemas de alerta y preparación ante fenómenos meteorológicos, especialmente en una región donde el cambio climático está aumentando la frecuencia y severidad de tales desastres.

