Varios lanzadores dominicanos han destacado en las Grandes Ligas no solo por su habilidad en el montículo, sino también por su capacidad para batear, convirtiéndose en jugadores temidos en el plato. Entre ellos se encuentran Babe Ruth, en la época anterior, y Shohei Ohtani en la actualidad, quienes han dejado huella en la historia del béisbol.
En la década de 1930, Wes Ferrell sobresalía como un bateador temido, llegando a ser colocado en el sexto lugar del orden al bate por los managers. Este fenómeno no era común, ya que antes de la implementación del bateador designado universal en 2022, los lanzadores eran considerados casi siempre como outs automáticos. Sin embargo, algunos lanzadores obligaron a los equipos rivales a diseñar estrategias específicas para enfrentarlos.
Ferrell, por ejemplo, estableció un récord histórico para lanzadores con 38 jonrones en su carrera. En la actualidad, Shohei Ohtani se destaca como el referente moderno, pero otros lanzadores contemporáneos también han demostrado su poder al bate. Madison Bumgarner, por su parte, conectó 19 jonrones, incluyendo dos grand slams, lo que lo hacía un bateador peligroso con corredores en base.
Otro lanzador notable es Carlos Zambrano, quien, como bateador ambidiestro, logró 24 jonrones en su carrera y ganó tres premios Silver Slugger. En el ámbito amateur, muchos de los mejores atletas suelen jugar en posiciones defensivas exigentes, lo que explica por qué algunos lanzadores con gran potencial ofensivo comenzaron como jugadores de cuadro.
Jacob deGrom, antes de ganar varios premios Cy Young, fue campocorto titular en la Universidad de Stetson, donde bateó .263 en su tercer año. Zack Greinke, también un destacado lanzador, fue observado como campocorto en la preparatoria y pidió a los Kansas City Royals jugar en el cuadro interior en ligas menores antes de asumir su rol como lanzador.
Micah Owings, quien fue bateador designado y primera base en la Universidad de Tulane, estableció varios récords ofensivos en la NCAA. Al llegar a las Grandes Ligas como lanzador, sus entrenadores confiaron tanto en su bate que lo utilizaron frecuentemente como bateador emergente en sus días libres.
Babe Ruth es el ejemplo clásico de un lanzador que sobresale en el bateo. Antes de convertirse en jardinero titular, fue uno de los mejores lanzadores zurdos de la Liga Americana. Durante la temporada de 1918, lanzó 166 entradas para los Boston Red Sox, mientras lideraba en jonrones, lo que llevó a su transformación en un jugador de jardín, cambiando el rumbo del béisbol.
En la historia reciente, se destacan momentos como el tercer jonrón con las bases llenas de Jim Northrup en 1968, el primer jonrón con las bases llenas de Juan Samuel en 1986 y el jonrón número 20 de Sammy Sosa en junio de 1998. Estos hitos reflejan la capacidad de los lanzadores dominicanos para impactar el juego no solo desde el montículo, sino también en el bateo.

