Estados Unidos e Irán han decidido suspender los recientes ataques mutuos, que habían reanudado las hostilidades tras la firma de un memorándum de entendimiento el 17 de junio, según anunció un funcionario estadounidense el domingo. Ambas partes se han acusado de violar el cese al fuego en medio de crecientes tensiones.
El funcionario indicó que «las conversaciones técnicas están programadas para continuar sobre todas las áreas del memorándum de entendimiento» y que ambas naciones se abstendrán de ataques por ahora, permitiendo el tránsito libre de buques por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, no se confirmó una reunión entre representantes de Irán y Estados Unidos en Catar para discutir el estrecho.
El estrecho fue reabierto la semana pasada después de haber estado cerrado por Irán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, lo que había afectado el comercio global de hidrocarburos y aumentado los precios del petróleo. El canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que solo Irán es «responsable» de la gestión del estrecho y advirtió que cualquier acción diferente podría complicar la situación.
Irán ha mostrado descontento con el anuncio de Omán sobre una nueva ruta marítima, presentada como una iniciativa coordinada con una agencia de la ONU. Teherán ha permitido el paso por un único corredor, pero ha amenazado con atacar cualquier buque que no respete sus condiciones.
Desde el jueves, se han reportado ataques a dos buques en el estrecho, incidentes que Estados Unidos atribuyó a Irán, lo que llevó a bombardeos contra la república islámica. Además, los Guardianes de la Revolución iraníes afirmaron haber lanzado misiles y drones hacia Kuwait y Baréin.
El medio estadounidense Axios informó que se llevarán a cabo conversaciones en Doha para resolver disputas sobre el estrecho, por donde transita aproximadamente el 20% de la producción global de hidrocarburos. Mientras tanto, Israel continuó sus ataques en Líbano, a pesar de un acuerdo marco firmado en Washington que busca una «paz duradera».
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, anunciaron la destrucción de un túnel de Hezbolá en el sur de Líbano, que contenía armas y pozos de lanzamiento. El Ministerio de Salud libanés reportó dos heridos tras un ataque israelí en la región.
El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aliado de Hezbolá, rechazó el acuerdo con Israel, argumentando que no garantiza los derechos de Líbano. Hezbolá, por su parte, se reservó el derecho a la autodefensa tras los ataques israelíes.
El acuerdo estipula que la retirada de Israel de las tierras libanesas ocupadas depende del desarme de Hezbolá, una exigencia que Beirut no ha podido cumplir. Líbano ha estado involucrado en el conflicto desde marzo, cuando Hezbolá atacó a Israel en apoyo a Irán, tras el estallido de la guerra contra Teherán.
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