El juez Alvin Hellerstein, del Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, rechazó este jueves la solicitud de Cilia Flores, esposa del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, para quedar en libertad bajo fianza y esperar en arresto domiciliario el juicio que enfrenta en Estados Unidos. Flores, de 69 años, se encuentra recluida en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn desde su captura el pasado 3 de enero.
La defensa de Flores argumentó que su salud cardíaca se ha deteriorado y que las condiciones de la prisión afectan su recuperación. Sin embargo, el magistrado consideró que representa un «fuerte riesgo» de fuga y destacó la gravedad del caso al justificar su decisión durante la vista.
Durante la audiencia, Flores se mostró más delgada que en comparecencias anteriores. Aunque comenzó con una expresión sonriente, su semblante se tornó más serio a medida que avanzaba la vista.
La decisión del juez se conoció el mismo día en que la Fiscalía presentó una nueva acusación contra Maduro y Flores, ampliando los cargos que enfrentan en Estados Unidos. Esta nueva acusación incluye la conspiración para cometer torturas contra opositores y personas detenidas por el régimen venezolano.
Según los documentos judiciales, Maduro autorizó y supervisó un sistema de detenciones arbitrarias, violencia y torturas para reprimir a la oposición, mientras que Flores supuestamente participó en este entramado. Entre las víctimas se mencionan al menos tres ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.
El nuevo cargo de conspiración para cometer tortura se suma a los ya existentes por conspiración para importar cocaína, posesión y conspiración para poseer armas, así como al de narcoterrorismo que inicialmente pesaba solo sobre Maduro y que ahora también enfrenta Flores.

