Las autoridades estadounidenses informaron este miércoles sobre el decomiso de 90 cargamentos de combustible, 71 de ellos desde el Puerto Everglades en Florida y 19 del Puerto Houston en Texas, que se dirigían a Enetec, una compañía cubana sancionada por EE.UU. En respuesta, el Gobierno cubano afirmó que «EE.UU. carece de autoridad práctica y moral» para regular el comercio con la isla tras la confiscación de 2.2 millones de litros de biodiésel.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, puntualizó en redes sociales que las medidas estadounidenses no solo son ilegales contra Cuba, sino también contra la comunidad internacional. Rodríguez acusó a quienes apoyan estas acciones de ser «cómplices del castigo colectivo».
El canciller reiteró que EE.UU. no tiene la autoridad para decidir qué es legal bajo el Derecho Internacional ni para regular el comercio de combustibles o cualquier otro producto con Cuba. También cuestionó el derecho de Washington a imponer un bloqueo naval o a detener embarcaciones en alta mar.
Rodríguez destacó que el Gobierno estadounidense no puede «bombardear y ejecutar extrajudicialmente» a quienes naveguen en aguas internacionales, ni usurpar recursos de otros países. «A Cuba le asiste la verdad, la razón y el Derecho Internacional», afirmó.
Las acciones de EE.UU. se producen en el contexto de un endurecido embargo petrolero que afecta a la isla desde enero, el cual se ha complementado con sanciones secundarias en mayo para quienes realicen negocios con el Gobierno cubano en sectores clave como la energía.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos están en su punto más tenso en décadas, en medio de una profunda crisis interna en la isla y una política de «máxima presión» por parte de EE.UU. para que Cuba implemente cambios económicos y políticos significativos.

