Los tenistas del circuito ATP están considerando la posibilidad de boicotear los torneos debido a la insatisfacción por los bajos ingresos que reciben. La diferencia entre ser el número 80 y el número 100 del ranking es significativa, ya que solo los primeros aseguran un ingreso mínimo de 250,000 euros al año al entrar en el cuadro final de los Grand Slams. La situación ha llevado a figuras como Aryna Sabalenka a manifestar que un boicot podría ser la única forma de luchar por sus derechos.
La controversia se intensificó tras el anuncio de la federación francesa sobre un aumento del 9.5% en los premios de Roland Garros 2026, que totalizarán 61.7 millones de euros. A pesar de que el bote ha crecido un 45% desde 2019, los tenistas sienten que el porcentaje que reciben es insuficiente, ya que se estima que solo recibirán un 15% de los ingresos generados, que se prevé superen los 400 millones en la próxima edición.
Críticas y apoyo al boicot
Los jugadores han expresado su descontento por la falta de comunicación entre los torneos y los atletas, así como la escasa inversión en su bienestar. Coco Gauff, actual número cuatro del mundo, apoyó la idea de un boicot, enfatizando que la lucha es por el futuro del deporte y por aquellos jugadores que no obtienen beneficios equitativos.
Gauff destacó que muchos tenistas viven al día y que en otros deportes esta situación no sería aceptable. Hace un año, el top 20 de la ATP y la WTA envió una carta a los organizadores de los Grand Slams solicitando un reparto más justo de los ingresos. Casper Ruud, un jugador del top 10, sugirió que en un mundo ideal, la distribución debería ser 50% para los torneos y 50% para los jugadores.
Desafíos en la distribución de ingresos
De los cuatro Grand Slams, tres pertenecen a federaciones nacionales, mientras que Wimbledon es administrado por un club privado. Los organizadores defienden el actual modelo de ingresos, argumentando que la mayoría se reinvierte en las instalaciones y en el desarrollo de talento. En el caso de Wimbledon, de los casi 500 millones de euros generados anualmente, solo se obtienen alrededor de 50 millones en beneficios, de los cuales el 90% va a la federación británica de tenis.
La PTPA, una asociación creada por Novak Djokovic para abogar por los derechos de los tenistas, cerró hace unos meses tras no lograr sus objetivos. Con pocas alternativas a la vista, los tenistas están considerando medidas más drásticas para hacer valer sus demandas.
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