El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha nombrado a Stephen Miller como nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca, a pesar de las encuestas que muestran el rechazo de la comunidad hispana a su política migratoria. Esta decisión se produce tras las elecciones de medio mandato, donde el partido republicano sufrió una notable derrota, especialmente en Texas.
El nombramiento de Miller, quien ha sido uno de los asesores más radicales de Trump, se da en un contexto donde la anterior jefa de gabinete, Susie Wiles, fue destituida. Wiles, una colaboradora leal y de perfil más moderado, fue la primera mujer en ocupar ese cargo y su salida marca una tendencia de despidos de mujeres en el gabinete, reemplazadas por hombres.
Trump ha intentado eludir la responsabilidad por la derrota electoral, argumentando que no se presentaba a las elecciones. Sin embargo, su influencia en los comicios fue notable, ya que instó a los votantes a acudir a las urnas como si su nombre estuviera en la boleta.
El mandatario ha manifestado que usará su poder de veto para bloquear la agenda legislativa demócrata, aunque ha evitado la retórica incendiaria que lo caracterizó en el pasado. En sus primeros actos públicos tras la derrota, se dedicó a actividades como la colocación de una viga en la Casa Blanca y a designar el Despacho Oval como monumento nacional.
El ascenso de Miller ha generado rechazo inmediato. Chuck Schumer, líder de los demócratas en el Senado, afirmó que Trump «no ha aprendido nada de su histórica derrota». Por su parte, Hakeem Jeffries, quien asumirá la presidencia de la Cámara de Representantes en enero, calificó a Miller de «xenófobo peligroso».
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, parece beneficiarse del nombramiento de Miller, a pesar de que su despido era considerado inminente debido a la impopularidad de la guerra en Irán. Hegseth expresó su apoyo a la decisión de Trump en redes sociales, sugiriendo diferencias con Wiles.
Los demócratas están decididos a investigar el Gobierno de Trump, incluyendo un posible proceso de destitución contra Hegseth, aprovechando su mayoría en el Congreso. Algunos han sugerido que Trump debería reemplazar a Hegseth antes de enero, cuando los demócratas podrán influir en el nombramiento de su sucesor.
A pesar de las recomendaciones, Trump ha reafirmado su apoyo a Hegseth, indicando que ha realizado un «trabajo fantástico».

