El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha desplegado más de dos mil soldados en Haití para rescatar a cuatro compatriotas secuestrados por bandas criminales. Aunque Bukele ha aclarado que la misión no es para combatir a los grupos armados, ya se han registrado enfrentamientos que han dejado más de dos decenas de muertos entre los criminales haitianos. La operación cuenta con la autorización del Gobierno haitiano, el respaldo de Washington y el apoyo logístico de República Dominicana.
A medida que se prolonga el rescate de los soldados salvadoreños, que formaban parte de una misión de la ONU para restaurar el orden en Haití, la presión sobre las bandas criminales se intensifica. Bukele ha manifestado la determinación de su contingente, señalando que las bandas haitianas parecen reacias a enfrentarse a sus tropas, que están en búsqueda activa de sus compatriotas. Este despliegue militar se produce en un contexto de creciente violencia y desestabilización en el país caribeño.
El presidente salvadoreño ha enfatizado la importancia de esta misión como un esfuerzo por proteger a sus ciudadanos en el extranjero. La situación en Haití ha sido crítica, con un aumento significativo de la actividad criminal que ha llevado a la intervención de fuerzas extranjeras. La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de esta operación, que podría sentar un precedente en la cooperación militar en la región.

