La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, está impulsando cambios significativos en la Policía Nacional, lo que ha generado tanto apoyo como críticas. Raful, conocida por su trayectoria en la Cámara de Diputados y el Senado, ha promovido una gestión sin prebendas ni exoneraciones, enfocándose en el respeto a la ley y la dignidad.
Desde su llegada al cargo, se han implementado medidas que eliminan prácticas corruptas, como negocios ilegales y la venta de permisos. Los dueños de bares y discotecas ahora deben ajustarse a la normativa, buscando hacer de la ciudad un lugar más ordenado y seguro.
A pesar de los esfuerzos por reformar la institución, Raful reconoce que no todos los miembros de la Policía son ejemplares. La situación actual refleja un cambio necesario, pero la herencia de la Policía de Trujillo y Balaguer aún persiste, y se espera que las nuevas leyes contribuyan a erradicar prácticas corruptas.
La ministra cuenta con el respaldo del presidente Luis Abinader, quien ha abogado por una transformación profunda de la Policía. Sin embargo, este apoyo no se extiende a aquellos que se beneficiaban de la corrupción, como los que operaban bajo la protección de tarjetas o uniformes.
A pesar de la oposición que enfrenta, Raful ha ganado la simpatía de muchos dominicanos que valoran la tranquilidad y el respeto en la sociedad. La campaña en su contra es vista como un indicativo de que sus acciones están afectando a los corruptos del pasado.
La situación política se complica aún más con la crítica de algunos sectores de la oposición, que parecen ignorar la trayectoria de Raful. Sin embargo, se espera que la historia juzgue a cada uno según sus acciones y decisiones en este contexto de cambio.
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