Las várices, que a menudo se consideran un problema estético, pueden representar un riesgo para la salud que requiere atención médica, según el Dr. Luis Farington, cirujano vascular. La gravedad de esta condición depende del tamaño de las várices, los síntomas asociados y la evolución de la enfermedad.
Farington explica que a medida que las várices aumentan de tamaño, pueden causar síntomas como dolor, sensación de calor, calambres y pesadez en las piernas, debido a la acumulación de sangre en las venas afectadas. “Al transcurrir el tiempo, esa enfermedad, insuficiencia venosa que es la que la produce, es progresiva”, advirtió el especialista.
El médico también mencionó dos complicaciones serias: la varicorragia, que es el sangrado a través de una vena varicosa, y la varicotrombosis, que es la trombosis de una várice. Esta última puede extenderse y provocar trombosis venosa tanto superficial como profunda, lo que resalta la importancia de buscar evaluación médica ante nuevos síntomas o cambios en las venas.
Aunque las várices suelen asociarse con la edad adulta, también pueden aparecer en la infancia o adolescencia. Farington señala que algunos pacientes presentan enfermedades congénitas o malformaciones venosas que afectan la circulación normal.
El especialista explicó que algunas personas nacen sin válvulas venosas, estructuras que ayudan a dirigir la sangre hacia el corazón. La falta o mal funcionamiento de estas válvulas puede causar acumulación de sangre en las extremidades inferiores, favoreciendo la aparición de várices. Un ejemplo es el síndrome de Klippel-Trenaunay, que puede provocar várices incluso en pacientes tan jóvenes como de ocho años.
Además de los factores congénitos, hay circunstancias que pueden aumentar el riesgo de desarrollar várices, especialmente en mujeres. El uso de tacones altos, anticonceptivos orales y el embarazo son algunos de los factores mencionados por el galeno. La bipedestación prolongada y la genética también juegan un papel importante en esta condición.
El manejo de las várices varía según la evaluación clínica y el grado de evolución de la enfermedad. Farington indicó que existen medidas médicas y cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a controlar los síntomas, como medicamentos venotónicos, terapia de compresión y actividad física.
El especialista enfatizó que la elección del tratamiento debe basarse en una clasificación clínica del paciente, y recomendó evitar periodos prolongados de inmovilidad y valorar el uso de anticonceptivos hormonales en caso de preocupación por el riesgo vascular.

