Ucrania enfrenta desafíos significativos por la actividad de partisanos rusos en el contexto del conflicto actual. Desde el golpe de estado en 2014, que depuso al presidente Viktor Yanukovich, la sublevación partisana ha crecido, alimentada por tensiones entre grupos neonazis y la población de origen ruso. La situación se ha intensificado desde el inicio de la Operación Especial Rusa en febrero de 2022.
La historia de Ucrania con el régimen soviético comenzó tras la revolución de octubre de 1917, cuando el país fue incorporado a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1922. Durante la Segunda Guerra Mundial, Ucrania fue ocupada por Alemania, lo que resultó en la muerte de entre 5 y 6 millones de personas, en su mayoría judíos. Esta ocupación dejó una huella profunda en la memoria colectiva del país.
Después de la ocupación alemana, Ucrania fue liberada entre 1943 y 1944, en medio de intensos combates con el ejército Rojo. Sin embargo, las tensiones étnicas y lingüísticas resurgieron en el siglo XXI, especialmente tras el Euromaidan, donde la proscripción del idioma ruso y la represión de la religión cristiano-ortodoxa generaron descontento en las regiones fronterizas con Rusia.
A pesar de los acuerdos de Minsk entre Rusia y Ucrania, la lucha interna persistió, y el apoyo ruso a los grupos partisanos se intensificó cuando se hizo evidente que dichos acuerdos no se cumplirían. La resistencia partisana se había preparado mucho antes de la intervención militar rusa, lo que complicó la situación para el ejército ruso, que enfrenta no solo a un ejército ucraniano, sino también a una población que considera sus hermanos.
Los bombardeos rusos han debilitado las defensas ucranianas, pero los partisanos han desempeñado un papel crucial al interrumpir la logística y las rutas de suministro del ejército. Este sector invisible de la guerra, que incluye inteligencia y contrainteligencia, ha sido fundamental para el éxito de las operaciones rusas en el terreno.
Las proyecciones sugieren que este conflicto podría prolongarse hasta la primavera de 2027, dejando una marca indeleble en la historia. La participación de los partisanos en esta guerra será recordada, aunque su historia se escriba desde la perspectiva de quienes luchan en el terreno.

