Las Fuerzas de Defensa ucranianas atacaron la noche del sábado en el mar de Azov a diez petroleros de la ‘flota fantasma’ rusa, utilizados para eludir sanciones internacionales, así como a cuatro transbordadores, según informó el Estado Mayor ucraniano. Este ataque es parte de una estrategia más amplia para interrumpir el transporte de petróleo y productos petrolíferos rusos.
El jefe de las Fuerzas de Sistemas no Tripulados de Ucrania, Robert Brovdi, conocido como ‘Magiar’, indicó que desde el lunes hasta el domingo, un total de 90 barcos de la ‘flota fantasma’ rusa han sido dañados en el mar de Azov. Esta cifra incluye petroleros, remolcadores, transbordadores y buques de carga seca.
Impacto en la navegación
Los informes de los medios señalaron que, como resultado de los ataques ucranianos, Rusia ha suspendido temporalmente la navegación por el canal Don-Azov, que conecta el río Don con el mar de Azov. Esta medida busca proteger sus embarcaciones de los ataques.
Brovdi también mencionó que parece haberse interrumpido el tráfico por el estrecho de Kerch, el cual separa a Crimea de Rusia y permite el acceso al mar de Azov. Esta situación podría afectar significativamente las operaciones logísticas rusas en la región.
El uso de la ‘flota fantasma’ por parte de Rusia ha sido objeto de críticas debido a su intento de eludir las sanciones impuestas por la comunidad internacional. Estos ataques ucranianos reflejan un esfuerzo continuo por parte de Ucrania para debilitar la capacidad de Rusia de operar en el mar de Azov.
La situación en la región sigue siendo tensa y se espera que las acciones de Ucrania continúen afectando las operaciones marítimas rusas. La respuesta de Rusia ante estos ataques y la suspensión de la navegación podría tener repercusiones en el conflicto en curso.

