La Suprema Corte de Justicia (SCJ) tiene actualmente 4,015 expedientes pendientes de fallo, de los cuales el 72 % son asuntos civiles y comerciales. Este porcentaje equivale a 2,889 casos, lo que convierte a la Primera Sala en la que más carga procesal enfrenta. Solo un 4 % de estos procesos, es decir, 163, corresponden al año 2024, lo que indica que la mayoría proviene de años anteriores.
Entre los casos civiles y comerciales se encuentran procesos de familia, embargos, divorcios, compra y venta de inmuebles, así como litigios comerciales y económicos. La jurisdicción de tierras sigue en carga, con 361 expedientes (9 %), seguida de la penal con 294 casos y la laboral con 240. La Tercera Sala maneja 189 expedientes contencioso-administrativos y 42 contencioso-tributarios, donde la mayoría de los casos ingresó en 2026.
El secretario general de la SCJ, César José García Lucas, explicó que la materia civil y comercial no solo genera el mayor volumen de expedientes, entre 300 y 500 recursos mensuales, sino que también requiere más tiempo para dictar sentencia debido a su complejidad y al alto número de recursos de casación. Los procesos civiles y comerciales suelen resolverse en un plazo de entre seis y doce meses, mientras que los penales se fallan en uno a tres meses.
García Lucas indicó que la Primera Sala recibe entre 300 y 500 recursos cada mes, mientras que la Segunda y Tercera Sala tramitan entre 100 y 200 expedientes mensuales. Una infografía de la SCJ muestra que desde 2019, cuando Luis Henry Molina asumió la presidencia del alto tribunal, se ha reducido la mora judicial, que en ese momento alcanzaba 18,357 expedientes pendientes.
La entrada en vigor de la Ley 2-23 de Casación limitó a tres el número de recursos que pueden interponerse en un mismo proceso en materia civil, con el fin de evitar que los litigios se prolonguen indefinidamente. Antes de esta reforma, algunos expedientes podían ser conocidos hasta en ocho ocasiones.
El artículo 78 de la ley prohíbe un tercer reenvío del caso y permite a las Salas Reunidas de la SCJ decidir definitivamente sobre el fondo, lo que agiliza la resolución de los procesos. Cada sala de la SCJ está compuesta por cinco jueces, quienes forman ternas de tres magistrados para conocer y decidir los expedientes.
Para apoyar esta labor, los magistrados cuentan con abogados ayudantes que elaboran informes de investigación jurídica, los cuales sirven de base para el análisis de los casos. Con esta información, el juez ponente redacta el proyecto de sentencia o resolución, que luego es sometido a la deliberación y aprobación de los demás integrantes de la terna.
Estos abogados forman parte del personal de apoyo que integra el cuerpo de servidores judiciales de la Suprema Corte de Justicia.
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