Este jueves, siete helicópteros militares hicieron escala en la fortaleza El Rodeo, ubicada en Jimaní, antes de dirigirse a Haití. De estas aeronaves, cinco provienen de El Salvador y aterrizaron a las 3:45 de la tarde para abastecerse de combustible, partiendo hacia su destino a las 5:00 de la tarde.
La llegada de los helicópteros se produce en un contexto de creciente tensión y crisis de inseguridad en Haití, donde bandas criminales han secuestrado a cuatro técnicos salvadoreños. Las aeronaves de combate, identificadas con las matrículas MD500E-48, MD500E-52, MD500E-54, MD500E-49 y MD500E-53, transportaban un número no especificado de militares salvadoreños.
Los helicópteros fueron trasladados a la República Dominicana en un vuelo chárter operado por un Boeing 747-400 de National Airlines, que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) la madrugada del miércoles. A las 4:10 de la tarde, llegaron otros dos helicópteros tipo Black Hawk, sumando un total de siete aeronaves en el helipuerto militar.
Este movimiento aéreo se enmarca en el despliegue militar de El Salvador en Haití, tras la emboscada del 18 de octubre en Croix-des-Bouquets, donde desaparecieron los cuatro técnicos salvadoreños. La situación ha llevado a una ampliación de las operaciones salvadoreñas en el país vecino, con el objetivo de localizar a los desaparecidos y enfrentar a las pandillas responsables de la violencia.
Las operaciones internacionales buscan recuperar comunidades controladas por grupos criminales, mientras la población civil enfrenta un aumento de la violencia y desplazamientos. La utilización de instalaciones militares dominicanas para el abastecimiento de estas aeronaves resalta el papel estratégico de la República Dominicana como apoyo logístico en la región.
El Gobierno dominicano ha declarado que su colaboración incluye facilitar el tránsito de contingentes y el traslado de equipos militares, sin que esto implique la participación directa de tropas dominicanas en Haití. A su vez, las autoridades han reforzado la vigilancia en la frontera para prevenir posibles repercusiones de la crisis haitiana.
Mientras las fuerzas y equipos militares continúan movilizándose hacia Haití, miles de haitianos esperan que estas operaciones internacionales ayuden a reducir la violencia y restaurar la seguridad en sus comunidades.

