El ministro de Seguridad Nacional de San Vicente y las Granadinas, St. Clair Leacock, informó que la desaparición de un avión con matrícula dominicana está siendo investigada como un «asunto de seguridad muy delicado» por organismos nacionales, regionales e internacionales. La aeronave, un Beechcraft Baron B58T con matrícula HI-1145, despegó el 12 de junio del Aeropuerto Internacional Argyle con destino a Trinidad y Tobago, llevando a dos personas a bordo.
El lunes 15 de junio, las autoridades sanvicentinas confirmaron que los tripulantes fueron hallados con vida, pero no ofrecieron detalles sobre las circunstancias de la localización del avión ni por qué no llegó a su destino. Según el medio St. Vincent Times, se presume que los tripulantes apagaron intencionalmente los transpondedores para evitar ser detectados por los sistemas de control de tráfico aéreo.
La investigación involucra a varias agencias de seguridad, incluyendo la Agencia de Implementación para el Crimen y la Seguridad de la Comunidad del Caribe (Caricom Impacs) y Interpol. Leacock mencionó que este es el segundo incidente de este tipo en los últimos años en la región, recordando un caso anterior en diciembre de 2023, cuando una aeronave Gulfstream perdió contacto poco después de despegar y fue localizada en África.
Durante la entrevista, Leacock advirtió sobre los nuevos desafíos de seguridad en el Caribe, especialmente relacionados con el narcotráfico. Afirmó que las organizaciones delictivas podrían estar cambiando sus métodos, trasladando parte de sus operaciones del transporte marítimo al aéreo, lo que ha llevado a un aumento en la actividad aérea que requiere atención.
A pesar de las preocupaciones, el ministro no vinculó el caso del avión HI-1145 con actividades de narcotráfico. Reiteró la importancia de fortalecer la cooperación entre los países de la región y mejorar la vigilancia de los movimientos aéreos y marítimos para enfrentar las nuevas tácticas del crimen organizado.
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