Las fuerzas rusas han intensificado los bombardeos masivos contra la infraestructura energética de Ucrania, dejando a cientos de miles de hogares sin servicio, según denunció el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenski. Este ataque se produce en medio de tensiones diplomáticas y tras la afirmación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un supuesto «alto el fuego energético» acordado entre Rusia y Ucrania. Zelenski expresó su indignación por los continuos ataques, que se han llevado a cabo por tercera noche consecutiva.
Las fuerzas de Moscú han golpeado la red eléctrica de Ucrania y varias instalaciones de petróleo y gas, a pesar de que Zelenski había aceptado detener su campaña contra las refinerías rusas. El último ataque ucraniano a una refinería se reportó el viernes pasado, mientras que el Kremlin anunció que se están definiendo los detalles del alto el fuego energético.
Funcionarios ucranianos han afirmado que están logrando retroceder a las fuerzas rusas en el este del país, liberando 277 kilómetros cuadrados desde el inicio de su operación en verano, según el general de brigada Andrii Biletskyi. Sin embargo, la veracidad de esta afirmación no ha podido ser verificada de manera independiente.
Las preocupaciones sobre el apoyo de Estados Unidos a Ucrania han aumentado, especialmente después de que Trump alcanzara un acuerdo con Vladimir Putin para importar diésel ruso, lo que podría beneficiar la invasión rusa. Líderes europeos también han expresado su temor por las ambiciones de Moscú en el continente y han acusado a Rusia de sabotaje como parte de una guerra híbrida.
Zelenski llegó a Londres para mantener conversaciones con el primer ministro británico, Andy Burnham, mientras Ucrania y sus aliados europeos buscan reforzar las defensas del país. En su mensaje, Zelenski pidió a Estados Unidos y al mundo que respondan con firmeza a los bombardeos rusos, afirmando que Rusia ha decidido continuar su guerra de aniquilación.
El Ministerio ruso de Defensa informó que sus fuerzas atacaron seis plantas eléctricas en Kiev y Járkiv, dejando a al menos 600,000 personas sin electricidad. Durante la noche, Rusia disparó 39 misiles balísticos y más de 120 drones contra la infraestructura crítica en estas regiones.
Funcionarios ucranianos están preocupados por la posible disminución del apoyo de Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a inteligencia militar y el uso del sistema de comunicaciones satelitales Starlink. La empresa SpaceX, de Elon Musk, impuso un límite de velocidad a los terminales Starlink en Ucrania, lo que ha generado inquietudes sobre la situación política actual.
En medio de estos ataques, cinco personas murieron y 36 resultaron heridas en un ataque ruso en Kiev que se extendió desde la noche del martes hasta la mañana del miércoles. Mientras tanto, Ucrania ha comenzado a contraatacar, atacando un centro de datos ruso con drones de largo alcance.
El primer ministro británico, Burnham, reafirmó el compromiso de su país de apoyar a Ucrania en su lucha, asegurando que estarán con ellos «el tiempo que haga falta». Los analistas advierten que el giro de Trump hacia Rusia podría complicar la situación, pero los aliados europeos están enfocados en actuar ante un invierno difícil para Ucrania.

