La República Dominicana busca fortalecer su comercio internacional mediante el nearshoring, una estrategia que aprovecha su proximidad geográfica a los Estados Unidos y su estabilidad relativa. Economistas destacan que esta relocalización productiva puede generar beneficios significativos, elevando el nivel de vida de los dominicanos a través de un intercambio comercial más eficiente.
El consumidor dominicano ha cambiado sus hábitos, adaptándose a nuevas formas de comercio, especialmente el comercio electrónico. En este contexto, se están considerando propuestas para gravar con el ITBIS las compras por internet y ciertos servicios digitales, lo que podría generar tensiones con socios comerciales debido a su impacto en la economía digital.
Competitividad y libre comercio
La competitividad de las empresas exportadoras dominicanas es crucial en el actual escenario global. La calidad de productos como el tabaco, el ron y el cacao ha mejorado, facilitando su penetración en mercados internacionales y contribuyendo al crecimiento del PIB y la generación de divisas.
El libre comercio, sin embargo, enfrenta oposición de sectores que se ven amenazados por la competencia extranjera, especialmente de productos provenientes de China. Esta situación refleja las tensiones geopolíticas actuales y la resistencia de algunos productores locales al cambio.
Históricamente, economistas como Adam Smith y David Ricardo han fundamentado la importancia del libre comercio, destacando que los países pueden beneficiarse al especializarse en productos donde tienen ventajas comparativas. En el caso dominicano, esto se traduce en la exportación de productos agrícolas y la importación de maquinaria y bienes de capital.
La teoría de la dotación de factores también explica por qué las economías desarrolladas tienden a exportar bienes intensivos en capital, mientras que las economías en desarrollo, como la dominicana, se enfocan en bienes intensivos en trabajo. Sin embargo, la modernización agrícola y la innovación tecnológica están cambiando este panorama.
La apertura al comercio internacional provoca ajustes en la economía, donde algunas industrias pierden competitividad y otras se fortalecen. Aunque la competencia con China ha desafiado a las empresas locales, también ha incentivado la innovación y la mejora de procesos productivos.
El libre comercio, si se gestiona adecuadamente, puede elevar la eficiencia mundial y el bienestar económico. Para la República Dominicana, el desafío radica en integrarse estratégicamente al comercio internacional, mejorando sus capacidades productivas y aprovechando las oportunidades de un mundo interconectado.

