La República Dominicana exportó más de mil millones de dólares en mercancías a Haití en 2025, siendo este el tercer mercado de destino del país, después de Estados Unidos y Canadá. En marzo de 2026, las exportaciones alcanzaron los US$129.2 millones. Entre 2020 y 2024, el intercambio comercial acumulado fue de US$4,567 millones, con una balanza favorable para la República Dominicana de US$4,469 millones.
Haití, que en 2024 exportó apenas US$13.9 millones a la República Dominicana, depende de productos dominicanos como harina, cemento, arroz y materiales eléctricos. Sin esta frontera comercial, Haití enfrentaría serios problemas de abastecimiento. Las cifras de la Dirección General de Aduanas reflejan esta realidad.
Ayuda humanitaria y cooperación
Tras el terremoto de 2010, que devastó Puerto Príncipe, la República Dominicana fue la primera en responder con ayuda humanitaria, enviando ocho hospitales móviles, médicos y raciones de alimentos. En 2021, tras otro terremoto en el sur de Haití, el país también envió asistencia, incluyendo helicópteros y medicamentos.
Además, la República Dominicana ha contribuido con US$10 millones al fondo de estabilización de la ONU en Haití y ha donado una universidad para ayudar en la reconstrucción del país. Los hospitales fronterizos dominicanos atienden miles de partos de mujeres haitianas anualmente, y las escuelas públicas en esas provincias educan a niños haitianos sin cobrar matrícula.
Responsabilidad compartida
A pesar de la ayuda brindada, la República Dominicana enfrenta críticas internacionales sobre su política migratoria. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Human Rights Watch han emitido informes cuestionando estas políticas, mientras que la Embajada de Estados Unidos ha advertido sobre posibles confusiones en las operaciones migratorias dominicanas.
Sin embargo, estas organizaciones no han destacado el impacto positivo de las exportaciones dominicanas a Haití ni la ayuda humanitaria proporcionada. Desde el terremoto de 2010, Haití ha recibido más de US$13,000 millones en cooperación internacional, pero la situación en el país sigue siendo crítica, con millones de personas sin acceso a alimentos.
La ineficacia de la clase dirigente haitiana ha llevado a un colapso en las instituciones y a un aumento de la violencia y el hambre. La República Dominicana sostiene que no debe disculparse por proteger su frontera y que la estabilidad de Haití es de interés nacional, pero la responsabilidad de la crisis recae en el liderazgo haitiano y la comunidad internacional.
La República Dominicana ha demostrado ser solidaria, pero la falta de reconocimiento y agradecimiento por parte de la comunidad internacional plantea un dilema sobre hasta cuándo el país debe cargar con las consecuencias de la crisis haitiana. La grandeza de una nación se mide no solo por lo que da, sino también por su capacidad de establecer límites cuando sus esfuerzos no son valorados.

