El maestro Aníbal de Castro, en su sección «Antes de Comenzar» de Diario Libre, sostiene que la proximidad geográfica de la República Dominicana con Estados Unidos condiciona sus decisiones económicas, comerciales y diplomáticas. Este planteamiento invita a una reflexión sobre la realidad de las relaciones internacionales y la influencia que ejerce el país norteamericano en la región.
De Castro argumenta que, aunque esta realidad es innegable, también es una «verdad relativa». La lucha entre un mundo unipolar y una globalidad regulada por instituciones multilaterales sigue vigente, especialmente tras la desaparición de las grandes ideologías.
Influencia de la Doctrina Monroe
La resurrección de la doctrina Monroe por parte de Washington, que establece que el continente americano es parte de su seguridad interior, limita la influencia de otras potencias como China y Rusia. Este principio histórico ha condicionado las relaciones diplomáticas y comerciales de la República Dominicana y otros países de la región.
En este contexto, la multipolaridad busca sobrevivir a través de diversas organizaciones, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y los BRICS, un grupo de economías emergentes que representan el 40.4% del PIB mundial y el 51% de la población global.
El papel de la Unión Europea
La Unión Europea se presenta como un bastión del multilateralismo, ofreciendo un contrapeso a los excesos de Oriente y a la hegemonía de Washington. Otras organizaciones, como la Asociación Surasiática para la Cooperación Regional y la Unión Africana, también juegan un papel importante en este escenario global.
A pesar de las presiones geopolíticas que enfrenta la República Dominicana, es fundamental recordar que la dignidad nacional es un valor que no debe ser comprometido. La lucha por un equilibrio en las relaciones internacionales continúa, y el país debe encontrar su camino en este complejo entramado global.
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