Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió Panamá el viernes, generando daños materiales en varias infraestructuras, aunque no se han reportado víctimas fatales. El epicentro se localizó a 12 kilómetros de Tonosí, en el sur del país, y se registraron numerosas réplicas que han mantenido en alerta a la población.
La primera noche tras el sismo estuvo marcada por constantes temblores que impidieron a muchos dormir, incluso a aquellos que optaron por pasar la noche al aire libre. En Penonomé, una de las áreas más afectadas, se reportaron daños significativos, incluyendo el colapso de la torre de la iglesia, parte de un hotel y la sede de la gobernación, además de casas con grietas y techos derrumbados.
Réplicas y evacuaciones
El Instituto de Geociencias de Panamá contabilizó alrededor de un centenar de temblores con magnitudes entre 4 y 6 desde la noche del viernes hasta la mañana del sábado. Hasta el momento, se han registrado cerca de 30 heridos leves y aproximadamente 400 edificaciones dañadas en todo el país, que se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, conocido por su actividad sísmica.
En la provincia de Los Santos, donde se ubica Tonosí, unas 300 personas fueron evacuadas hacia áreas más elevadas debido al aumento del nivel del mar. Además, cinco comunidades permanecen incomunicadas por daños en puentes y carreteras, así como por deslizamientos de tierra.
La ministra de Gobierno de Panamá, Dinoska Montalvo, se encuentra en Tonosí, donde ha estado en contacto con las familias afectadas y supervisando la situación. A través de redes sociales, compartió imágenes de su visita y de las necesidades de los damnificados.
Impacto en la capital y el aeropuerto
La capital, tras una noche de nerviosismo, amaneció en calma, aunque con operaciones limitadas. El Metro de Panamá, que es el único en Centroamérica, permanece cerrado por precaución mientras se realizan inspecciones. El Aeropuerto Internacional de Tocumen opera bajo protocolos de seguridad, suspendiendo despegues y aterrizajes tras las réplicas.
Expertos en geología han recordado que Panamá es un punto de convergencia de placas tectónicas, lo que puede provocar sismos de gran magnitud y sus correspondientes réplicas. A pesar de la situación, se ha destacado la sismorresistencia de los rascacielos en la capital, que han resistido sin daños visibles según los primeros reportes.

