La reanudación de los vuelos comerciales entre la República Dominicana y Haití, que comenzó el sábado, representa un avance significativo en las relaciones bilaterales, aunque las operaciones son limitadas, ya que solo se realizan en el Aeropuerto Internacional de Cabo Haitiano, la segunda ciudad del país. Actualmente, las aerolíneas que operan en esta ruta no tienen vuelos programados para los próximos días, según fuentes de organismos de seguridad haitianos.
Las aerolíneas Sunrise Airways y Air Century eran las encargadas de ofrecer el servicio entre ambos países, operando desde el aeropuerto Joaquín Balaguer, al norte de Santo Domingo, y el Toussaint Louverture en Puerto Príncipe, este último cerrado al tráfico internacional por razones de inseguridad. Las compañías internacionales aún no han regresado al aeropuerto de la capital haitiana.
El aeropuerto de Cabo Haitiano ha permanecido libre del acoso de las bandas armadas que han generado altos niveles de inseguridad en Puerto Príncipe y otras áreas del país. Esta terminal se considera más estable que el aeropuerto Toussaint Louverture, que, aunque oficialmente abierto, opera de manera intermitente.
Los ciudadanos de escasos recursos que desean llegar a Cabo Haitiano deben arriesgar su vida viajando en autobuses por carreteras controladas por bandas armadas que extorsionan a los conductores. Por otro lado, quienes cuentan con mayores recursos optan por vuelos privados en avión o helicóptero, opciones que resultan inaccesibles para la mayoría de la población.
La República Dominicana suspendió las operaciones aéreas hacia Haití el 5 de marzo de 2024 debido a la crisis de seguridad. La reanudación de los vuelos fue anunciada el 17 de abril durante una reunión entre el canciller dominicano, Roberto Álvarez, y su homóloga haitiana, Raina Forbin, en el Parque Industrial Codevi, ubicado en la frontera norte.
Además, la Oficina de la Federación de Aviación estadounidense (FAA) ha extendido su prohibición de vuelos al aeropuerto de Puerto Príncipe hasta el 3 de septiembre de 2026, citando riesgos para la seguridad aérea relacionados con la inestabilidad persistente en la región.
En redes sociales y canciones generadas por inteligencia artificial, los haitianos han expresado su deseo de que se reabra el aeropuerto Toussaint Louverture y las carreteras nacionales controladas por grupos armados. Para muchos, el cierre de esta infraestructura simboliza el aislamiento internacional del país, que considera al aeropuerto su principal acceso al mundo.
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