La Organización Panamericana de la Salud (OPS) hizo un llamado a padres y madres de América Latina y el Caribe para reforzar la prevención de la intoxicación por plomo en los niños, alertando que la exposición a este metal tóxico puede afectar el desarrollo cerebral y la capacidad intelectual, incluso sin síntomas evidentes.
Según estudios citados por la OPS, aproximadamente el 30% de los niños evaluados en la región presentan concentraciones de plomo en la sangre superiores a 5 microgramos por decilitro (µg/dL), mientras que el 6.78% registra niveles por encima de 10 µg/dL.
Las principales fuentes de exposición al plomo incluyen actividades mineras e industriales, el reciclaje informal de baterías de plomo-ácido, pinturas que contienen este metal y cerámicas elaboradas con esmaltes a base de plomo. Los niños pueden estar expuestos al inhalar partículas contaminadas o ingerir polvo, tierra, agua y alimentos que contengan plomo.
Los más pequeños son especialmente vulnerables, ya que absorben una mayor proporción del plomo ingerido en comparación con los adultos y tienden a llevarse las manos y otros objetos a la boca. Los riesgos de intoxicación varían según las actividades económicas, las condiciones ambientales y las circunstancias de vida de las familias.
La OPS advirtió que la intoxicación por plomo a menudo pasa desapercibida, ya que los niños pueden estar expuestos en sus hogares y comunidades sin presentar síntomas evidentes, aunque esto afecte su desarrollo cerebral y salud a largo plazo.
Entre las fuentes domésticas de exposición se encuentran las baterías de plomo-ácido utilizadas en sistemas de respaldo eléctrico, como inversores, especialmente en condiciones que permiten la liberación de partículas contaminantes.
Durante la Semana Internacional de Prevención de la Intoxicación por Plomo, que se celebra del 18 al 24 de octubre, la OPS enfatizó la importancia de identificar y eliminar las fuentes de exposición, con especial atención a la población infantil.
La organización también destacó que no se conoce una concentración de plomo en la sangre que se considere segura. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que niveles tan bajos como 3.5 µg/dL pueden estar asociados con una disminución de la capacidad intelectual y problemas de aprendizaje.
La OMS recomienda eliminar las fuentes de exposición cuando las concentraciones de plomo en la sangre alcanzan los 5 µg/dL o más. Además, se estima que más de 3.5 millones de muertes en todo el mundo se atribuyeron a la exposición al plomo en 2023, principalmente por sus efectos en el sistema cardiovascular.
Ante estos riesgos, la prevención, detección temprana y eliminación de fuentes de contaminación son esenciales para proteger la salud de los niños y mitigar las consecuencias de la exposición al plomo a lo largo de la vida.

