El 24 de octubre de 1945, se fundó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en un mundo marcado por las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, al conmemorar su aniversario, la ONU se presenta como un símbolo de aspiraciones de paz global y un escenario de intensos debates geopolíticos.
Desde su creación, la ONU ha logrado preservar la paz a gran escala, permitiendo un periodo de estabilidad global sin precedentes. A pesar de los conflictos regionales, se ha evitado una guerra mundial que amenace la existencia de la humanidad, un logro que ninguna otra institución histórica ha conseguido con tal eficacia.
No obstante, la organización enfrenta críticas por su burocracia excesiva y un aumento en el gasto que a menudo no se traduce en resultados efectivos. La falta de coordinación entre sus organismos y agencias provoca duplicidades y una respuesta lenta ante crisis urgentes.
Además, existe una paradoja en la relación de los Estados con la ONU: los gobiernos celebran sus logros en desarrollo, pero reaccionan con hostilidad cuando se mencionan las deudas en derechos humanos. Esta selectividad política debilita la autoridad moral del organismo.
En la actualidad, la ONU enfrenta amenazas significativas, como recortes de presupuesto y un resurgimiento del nacionalismo que desafía el multilateralismo. El regreso a un mundo de bloques cerrados pone en riesgo la cooperación internacional y los diálogos construidos durante décadas.
En la República Dominicana, la ONU ha tenido un papel crucial. A través del PNUD, se han implementado programas para reducir la pobreza y fortalecer la justicia. La FAO ha colaborado con productores locales para mejorar la seguridad alimentaria, y la OPS/OMS ha sido esencial en la gestión de crisis sanitarias y campañas de vacunación.
Celebrar el Día de las Naciones Unidas implica reconocer no solo un hito diplomático, sino también la importancia de un espacio común. A pesar de sus fallas, la ONU sigue siendo el único foro donde la humanidad puede intentar resolver sus diferencias mediante el diálogo en lugar de la fuerza.

