El Concejo Municipal de Nueva York aprobó una ley que prohibirá los carruajes tirados por caballos a partir de junio de 2028, poniendo fin a una opción turística que ha sido parte del paisaje de Central Park durante aproximadamente 150 años. Esta decisión se produce tras un acuerdo entre la presidenta del Concejo, Julie Menin, y el alcalde Zohran Mamdani, en respuesta a la muerte de Romanch Mahajan, un turista de 18 años que falleció en un accidente de carruaje el 17 de junio.
La ley, conocida como la ‘Ley de Romanch’, también suspenderá la emisión de nuevas licencias de carruajes de inmediato y establecerá programas de empleo para los aproximadamente 200 trabajadores del sector, muchos de los cuales son inmigrantes. Los concejales a favor de la medida han asegurado que se implementarán «protecciones» para estos empleados, quienes en su mayoría se han endeudado para obtener sus licencias.
Menin destacó que la propuesta de prohibir los carruajes se había planteado por primera vez hace 19 años y aseguró a los trabajadores que tendrán 18 meses para encontrar nuevas oportunidades laborales, además de garantizar que los caballos no serán enviados a un matadero. Sin embargo, el sindicato que representa a estos trabajadores, TWA, ha manifestado su intención de llevar la legislación a un tribunal federal, argumentando que no se asegura un futuro para los empleados y que podría violar leyes estatales y federales.
La controversia en torno a esta decisión se intensificó hasta el último momento, evidenciada por la retirada de apoyo de la concejala Joann Ariola, quien expresó que los trabajadores necesitan un «camino claro» antes de perder sus medios de vida. El presidente de EE.UU., Donald Trump, también se pronunció en contra de la prohibición, sugiriendo que no se debería tomar una decisión drástica por un solo accidente, mientras que los accidentes automovilísticos en la ciudad no han tenido consecuencias similares.
Antes del fallecimiento de Mahajan, se registraron dos incidentes en los que caballos de carruaje se desplomaron y murieron, lo que generó una fuerte reacción en redes sociales y reavivó el debate sobre el futuro de esta actividad. Las organizaciones animalistas, que han abogado por el fin de los carruajes por motivos de crueldad animal, celebraron la medida, con PETA anunciando una donación de 50,000 dólares para «jubilar» a los caballos y NYCLASS pidiendo su traslado a granjas de rescate.
Si se cumplen los plazos establecidos, Nueva York se unirá a otras ciudades estadounidenses que han prohibido los carruajes de caballos, como Filadelfia, Chicago y San Antonio, aunque la imagen de estos carruajes permanecerá en la memoria colectiva gracias a su representación en numerosas películas y series.

