El Concejo Municipal de Nueva York aprobó una ley que prohíbe los carruajes tirados por caballos a partir de junio de 2028, en medio de un debate sobre el bienestar animal y el futuro de los trabajadores del sector. La medida, aún pendiente de la firma del alcalde Zohran Mamdani, también incluye la suspensión de nuevas licencias y programas de transición laboral para aproximadamente 200 trabajadores vinculados a esta actividad.
Desde el siglo XIX, los carruajes han sido parte del paisaje neoyorquino, transportando a generaciones de visitantes y convirtiéndose en un símbolo turístico de la ciudad. Sin embargo, esta tradición se enfrenta a su fin tras la aprobación de la legislación el 22 de octubre de 2026, con 40 votos a favor, 7 en contra y 2 abstenciones.
Los carruajes, que alguna vez fueron esenciales para la movilidad en Manhattan, han evolucionado a lo largo de los años. Con la llegada de los automóviles y el metro, su función se transformó en una actividad recreativa y turística, especialmente en Central Park, donde se integraron en la vida social de los neoyorquinos.
A pesar de su popularidad, las críticas sobre las condiciones de trabajo de los caballos han aumentado. Organizaciones defensoras de los animales han cuestionado su exposición al tráfico y las condiciones climáticas, lo que ha llevado a un debate sobre la viabilidad de esta actividad en la ciudad.
El conflicto sobre los carruajes ha persistido durante casi dos décadas, con intentos de regulación que no lograron un consenso. En agosto de 2022, la muerte de un caballo en Manhattan reavivó las preocupaciones sobre su bienestar, lo que llevó a la propuesta de la Ley de Ryder, aunque esta no prosperó.
El accidente de un turista en junio de 2026 fue el catalizador para la nueva legislación, que se conoce como la Ley de Romanch. La normativa establece que las licencias existentes expirarán el 31 de mayo de 2028, y el Ayuntamiento deberá elaborar un plan de transición para los trabajadores antes del 1 de abril de 2027.
La ley también exige que los propietarios de los caballos certifiquen que no serán vendidos para sacrificio y que buscarán alternativas adecuadas para su retiro. Aunque la medida ha sido celebrada por organizaciones como NYCLASS y la ASPCA, el sindicato Transport Workers Union planea impugnarla judicialmente.
Con más de 42 millones de visitantes anuales, Central Park ha evolucionado significativamente desde la llegada de los carruajes en 1858. Si se implementa la prohibición en 2028, Nueva York cerrará un capítulo de su historia que ha perdurado durante 170 años.

