Nueva Delhi se encuentra sumergida en una densa capa de bruma tóxica que ha reducido la visibilidad a niveles críticos.
La capital india ha sido clasificada como la ciudad más contaminada del mundo, con niveles de partículas dañinas que superan en 51 veces los límites máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la firma suiza IQAir.
La crisis ambiental ha generado caos en el transporte, provocando la cancelación de decenas de vuelos y el desvío de aeronaves en el Aeropuerto Internacional Indira Gandhi.
Aunque el tráfico aéreo comenzó a normalizarse en la tarde, la combinación de niebla y esmog sigue dificultando el tránsito terrestre, obligando a los conductores a desplazarse con extrema lentitud debido a la nula visibilidad en las principales avenidas.
El índice de calidad del aire alcanzó los 398 puntos, un nivel considerado «muy perjudicial» para la salud de los más de treinta millones de habitantes de la metrópoli.
Las autoridades han implementado restricciones vehiculares y suspendido obras de construcción como parte del Plan de Respuesta Gradual contra la contaminación, debido a la falta de vientos que ayuden a dispersar los agentes tóxicos.
Este fenómeno es habitual en la región durante el invierno, cuando se combinan las emisiones de vehículos, el polvo y el humo de la quema de rastrojos en estados vecinos.
Los expertos advierten que la exposición prolongada a estas concentraciones de partículas PM 2.5 puede causar daños respiratorios severos.
Por ello, se recomienda a la población evitar actividades al aire libre y utilizar mascarillas especiales.
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