La frase «No salgas, que te matan» se presenta como una advertencia y un llamado a la prudencia, pero en el contexto de la lucha histórica de los pueblos, se convierte en una consigna de resistencia. El poema de Fidel Soto Castro, dedicado a Homero Hernández durante el “Día del Valor Irreductible”, trasciende la anécdota y se transforma en una declaración de principios, recordando que la derrota comienza cuando se abandona la convicción ideológica.
Las palabras del poema son un recordatorio de la importancia de mantener el espíritu de combate y no abandonar la lucha. En un tiempo donde la desmemoria se promueve como política de Estado, recordar a quienes entregaron su vida por la libertad se convierte en un acto de rebeldía.
Testimonio de lucha
El testimonio de Elsa Peña conmueve profundamente, ya que representa no solo una pérdida personal, sino el relato de una generación marcada por la persecución y el sacrificio. Las últimas palabras de su compañero fueron una promesa de amor y protección, que cumplió hasta las últimas consecuencias.
En un día fatídico, rodeado de hombres armados, su compañero salió del vehículo para enfrentar la muerte, recibiendo disparos que le arrebataron la vida, pero salvando la de la mujer que amaba. A la edad de veintiocho años, su historia de lucha comenzó a los nueve, cuando la persecución política obligó a su padre a exiliarse durante la dictadura trujillista.
Memoria y resistencia
Estas historias suelen ser ocultadas por los libros oficiales y raramente aparecen en los discursos de los poderosos. Son vidas que algunos quieren borrar para que las nuevas generaciones piensen que la libertad y la democracia llegaron sin esfuerzo. Sin embargo, los pueblos avanzan gracias a hombres y mujeres dispuestos a arriesgarlo todo por sus ideales.
La memoria de estos combatientes es un patrimonio político y moral que ninguna campaña de olvido puede destruir. Recordarlos no es solo un acto de nostalgia, sino una necesidad histórica. En un contexto donde el individualismo intenta sustituir la solidaridad, las palabras de Fidel Soto resuenan con fuerza: “No te vendas, porque te reducirás y te reducirán”.
El verdadero homenaje a quienes cayeron no se limita a mencionarlos en aniversarios, sino en continuar las luchas por las que entregaron sus vidas. Es defender la soberanía nacional, la justicia social y los derechos de los pueblos. Mientras exista memoria, los caídos seguirán combatiendo en la conciencia de quienes continúan su camino.
La última petición de quienes dieron todo por sus ideales es clara: “No salgas, que te matan… y sobre todo, no me olvides”.

