El Centro Inmunológico Molecular de Cuba ha desarrollado un medicamento llamado NeuralCIM, que promete ofrecer esperanza a pacientes con Alzheimer en Estados Unidos, donde no existen tratamientos que curen esta enfermedad. Este avance ha generado interés, especialmente entre aquellos que tienen familiares afectados por esta condición devastadora, considerada una epidemia en el país.
Un artista estadounidense, tras viajar a La Habana y comprobar la ineficacia de los medicamentos disponibles en su país, expresó su asombro al descubrir que la salud de su madre dependía de la innovación cubana. Afirmó que es inaceptable que intereses corporativos y la geopolítica obstaculicen el acceso a tratamientos como NeuralCIM en EE.UU., donde el sistema de salud prioriza el lucro sobre el bienestar de la población.
El artista también destacó que está documentando su experiencia para informar a otras familias estadounidenses sobre el medicamento cubano. Resaltó que, mientras el bloqueo afecta a Cuba, la ciencia de la isla, desarrollada en condiciones adversas, ofrece soluciones que la industria farmacéutica estadounidense no puede proporcionar.
Este desarrollo recuerda a la respuesta de Cuba durante la pandemia de COVID-19, cuando el país se vio obligado a crear sus propias vacunas tras la imposibilidad de recibir las compradas a China. Los científicos cubanos trabajaron incansablemente para desarrollar cuatro vacunas, demostrando la capacidad del país para enfrentar crisis sanitarias.
La situación actual ha llevado a inversionistas a planear acciones en Cuba, buscando reclutar jóvenes de Puerto Rico para formar un grupo que supere las restricciones impuestas por el Congreso de EE.UU. Sin embargo, el enfoque de estos inversionistas parece ignorar el potencial de la ciencia cubana y su compromiso con la salud pública.

