La Alcaldía de Santo Domingo Este anunció una inversión de 300 millones de pesos del Presupuesto Participativo para ejecutar cien obras en la comunidad. La noticia generó diversas reacciones entre los vecinos de Villa Duarte, quienes expresaron su esperanza de que se resuelvan las necesidades del barrio. Sin embargo, también surgieron cuestionamientos sobre la supervisión y el seguimiento de estas obras.
Durante una reunión comunitaria, los residentes discutieron sobre las obras anunciadas y la importancia de participar activamente en su ejecución. Una joven pidió información sobre los plazos, mientras que un comerciante enfatizó la necesidad de que la comunidad supervise la calidad de los trabajos. La conversación reveló un interés por parte de los vecinos en involucrarse en el proceso.
Don Ramón, un vecino que inicialmente se mostró escéptico, decidió asistir a la reunión acompañado de Doña Mercedes. A pesar de sus dudas, comenzó a reflexionar sobre su papel en la comunidad y la importancia de contribuir al bienestar del barrio. Observó problemas que antes no le parecían relevantes, como la basura en las calles y la falta de limpieza.
Con el tiempo, Ramón se dio cuenta de que para exigir un mejor servicio de recogida de residuos, debía cumplir con sus obligaciones de pago. Este cambio de perspectiva lo llevó a comprender que la participación ciudadana es fundamental para el éxito de las políticas municipales. “Pagar me da más razones para exigir que funcione”, comentó a un amigo.
En conversaciones posteriores, algunos vecinos cuestionaron el anuncio de las obras, sugiriendo que era importante verificar los detalles y exigir rendición de cuentas. Ramón aprendió que las críticas constructivas pueden ser beneficiosas y que es esencial reconocer cuando se resuelven necesidades comunitarias.
El alcalde Dio Astacio tiene la responsabilidad de garantizar que las obras se ejecuten de manera efectiva y transparente. Al mismo tiempo, los ciudadanos deben comprometerse a cuidar y mantener los espacios públicos, lo que incluye respetar los horarios de recogida y separar los residuos.
Una mañana, tras una lluvia, Ramón observó cómo el agua fluía por un desagüe que antes estaba obstruido por basura. Aunque no era la solución a todos los problemas de Villa Duarte, notó una mejora en su comunidad. Se sentó junto a Mercedes, reflexionando sobre la importancia de la colaboración entre la Alcaldía y los ciudadanos.
Ramón entendió que la responsabilidad de construir una mejor ciudad recaía en todos. Las obras deben ser útiles y los recursos administrarse con transparencia, mientras que cada vecino debe cumplir con sus obligaciones. La frase “la ciudad es de todos” resonó en él como un llamado a la acción personal y colectiva.

