Las Naciones Unidas han promovido acciones integrales para combatir las enfermedades no transmisibles durante el período anual de sesiones de la Asamblea General, celebrado en septiembre en Nueva York. Este evento reúne a jefes de Estado, ministros y organismos internacionales para discutir temas de salud y desarrollo, y ha incluido cuatro reuniones de alto nivel sobre esta problemática. La última reunión resultó en una declaración política que orientará las acciones de los países en los próximos años.
Un mensaje clave de este proceso es que la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles requieren respuestas integrales, involucrando a gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil, academia, personas afectadas y el sector privado. Esta colaboración es esencial para abordar los complejos desafíos que presentan estas enfermedades.
Reformulación de productos alimenticios
En la declaración política de 2018, se hizo un llamado a la industria de alimentos y bebidas para avanzar en la reformulación de productos, lo que implica mejorar la composición de los alimentos mediante cambios graduales en sus recetas. Esta estrategia busca reducir grasas saturadas, azúcares y sodio, manteniendo opciones saludables para los consumidores.
La Organización Mundial de la Salud ha incluido la reformulación en sus “Best Buys”, reconociéndola como una intervención de política pública de alto impacto y costo-efectividad. Esto resalta su importancia en la agenda global de salud pública, evidenciando que no es una acción marginal, sino una política reconocida.
La industria de bebidas ha respondido a este llamado con avances concretos, ofreciendo más opciones sin azúcar y con menos calorías, así como un etiquetado más claro y compromisos de comercialización responsable. Estos cambios son visibles en los estantes de supermercados y colmados, donde los consumidores ahora encuentran una mayor variedad de productos.
Además, los datos respaldan estos avances. En América Latina, entre 2000 y 2020, el consumo de azúcar de bebidas no alcohólicas se redujo en un 18.6%, mientras que las calorías provenientes de estas bebidas disminuyeron en un 15.4%. Estos resultados reflejan un esfuerzo sostenido en innovación y reformulación.
Estos logros demuestran que el sector privado puede contribuir positivamente cuando las políticas públicas se basan en evidencia y cooperación. Enfrentar las enfermedades no transmisibles requiere sumar capacidades y reconocer los avances para acelerar soluciones efectivas.
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