Cuatro militares salvadoreños han sido secuestrados en Haití tras una emboscada perpetrada por hombres armados, lo que llevó al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a exigir su liberación inmediata y anunciar una operación militar para rescatarlos. Los soldados desaparecidos son técnicos aeronáuticos que formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión internacional respaldada por las Naciones Unidas para apoyar a la Policía Nacional de Haití en la lucha contra las bandas armadas.
La Fuerza Armada de El Salvador informó que el ataque ocurrió en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe. Los militares regresaban a su campamento en un vehículo blindado cuando fueron atacados con armas de fuego y explosivos, lo que provocó que el vehículo se incendiara. Aunque lograron salir del vehículo, se perdió el contacto con ellos posteriormente.
Las autoridades haitianas han confirmado que los militares han sido secuestrados, pero no han proporcionado información sobre su paradero ni su estado de salud. La presencia de los soldados salvadoreños en Haití responde a la misión internacional que busca recuperar la seguridad en el país, donde las organizaciones criminales tienen un fuerte control territorial.
La misión tiene como objetivo apoyar a la Policía Nacional de Haití en sus operaciones contra las pandillas y proteger infraestructuras esenciales. Los efectivos salvadoreños son técnicos aeronáuticos y su labor está enfocada en operaciones de aviación y evacuaciones médicas, según ha declarado el presidente Bukele, quien enfatiza que no son combatientes.
Los militares forman parte de un contingente internacional que incluye personal de Guatemala, Jamaica, Sri Lanka, Chad y Mongolia, bajo el mando del mayor general mongol Edernebat Batsuuri. Sin embargo, la misión enfrenta limitaciones operativas, lo que ha llevado a líderes como el presidente dominicano, Luis Abinader, a solicitar mayor apoyo internacional para Haití.
El miércoles 21 de octubre, tres días después de la desaparición de los militares, Bukele anunció el inicio de una operación militar para su rescate y exigió a las pandillas haitianas que los entregaran con vida. El presidente advirtió que su Gobierno respondería con mayor contundencia si no se cumplían estas condiciones, aunque no brindó detalles sobre la intervención.
El Gobierno haitiano también ha declarado que la liberación de los salvadoreños es una prioridad y que está coordinando esfuerzos con la fuerza internacional para reforzar las operaciones de búsqueda. Un contingente salvadoreño llegó a Puerto Príncipe el jueves 22 de octubre para apoyar estas operaciones, aunque no se especificó el número de efectivos desplegados.
Hasta ahora, ninguna banda ha reivindicado el ataque ni el secuestro de los cuatro militares, aunque la emboscada ocurrió en una zona donde operan grupos criminales como Chèn Méchan y 400 Mawozo. La violencia de las pandillas es uno de los principales desafíos para la seguridad en Haití, con más de 5,700 personas muertas o heridas por la violencia de las bandas en lo que va del año.
La crisis de seguridad se agrava por la incertidumbre política, ya que Haití tiene elecciones presidenciales y legislativas pendientes, las cuales han sido aplazadas en varias ocasiones. Aunque estaban previstas para el 13 de diciembre, el Consejo Electoral Provisional ha decidido posponer el inicio de la campaña electoral y anunciará un nuevo calendario.

