Meta enfrenta un clima interno tóxico debido a recortes drásticos y presión en su división de inteligencia artificial (IA), a pesar de reportar ganancias de casi 23,000 millones de dólares en el primer trimestre de este año. Mark Zuckerberg, fundador de la empresa, ha impuesto severas medidas que incluyen despidos y una mayor vigilancia sobre los empleados. Esta situación ha generado un ambiente de incertidumbre y malestar entre los trabajadores.
Desde hace más de un año, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp ha estado realizando recortes de personal y reorganizando su investigación en IA, lo que ha llevado a una intensa presión sobre sus equipos. Este malestar contrasta con el crecimiento financiero de Meta, que ha visto un aumento del 30% en sus ingresos anuales impulsados por la publicidad.
En el transcurso de este año, Meta ha eliminado alrededor de 8,000 puestos, lo que representa cerca del 10% de su plantilla total. Estos despidos y reubicaciones han afectado a casi una quinta parte de los empleados, generando una «cultura del miedo» en la que los trabajadores temen la próxima ola de recortes.
Para financiar su carrera en IA, Meta planea invertir hasta 145,000 millones de dólares este año, casi el doble de lo que gastó el año pasado. Sin embargo, algunos empleados han expresado su descontento con las tareas asignadas, que consideran monótonas y que incluso amenazan sus propios puestos de trabajo.
Una iniciativa controvertida lanzada en abril, que implicaba registrar clics y pulsaciones de teclado de los empleados para entrenar modelos de IA, fue suspendida en junio tras una falla que expuso datos sensibles. Más de 1,600 empleados firmaron una petición para detener el programa, comparando la situación con una «fábrica de extracción de datos».
A pesar de los desafíos, Zuckerberg ha intentado reafirmar la cultura corporativa de la empresa. Sin embargo, la salida de figuras clave, como Yann LeCun, uno de los pioneros de la IA moderna, ha planteado dudas sobre el futuro de la investigación en Meta.
La compañía también está explorando nuevas áreas, como la electrónica de consumo con gafas inteligentes y una aplicación de apuestas en línea llamada Arena. Sin embargo, los problemas legales, incluyendo condenas por adicción a las redes sociales, amenazan con desviar recursos y atención.
En medio de este ambiente tenso, un empleado resumió la situación al publicar una imagen de un personaje de «The Office» con un cartel que decía «0 días desde nuestra última estupidez», reflejando el descontento generalizado en la empresa.
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