Melba María Marrero Oller, conocida como Melba Marrero de Munné, nació el 8 de abril de 1911 en San Francisco de Macorís y falleció el 4 de junio de 1962 a causa de un cáncer en la nariz. Se casó con el empresario Trifón Munné Trullols y no tuvo hijos. Su legado literario ha sido objeto de olvido, a pesar de su impacto en la poesía, la narrativa y el teatro dominicano.
Melba fue una poeta, narradora y dramaturga reconocida por su belleza y su elegancia. Su obra Estampas Suecas provocó la ira de María Martínez, esposa del dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien instó al crítico Pedro René Contín Aybar a desprestigiarla. Contín Aybar escribió críticas severas sobre su estilo, acusándola de falta de coherencia en su escritura.
La pareja Munné-Marrero disfrutó de un bienestar económico que les permitió viajar y disfrutar de la moda, con la ayuda de su amiga Ana Salime Tillán. En su lecho de muerte, Melba solo permitió la presencia de Tillán y del abogado Ángel Liz, quien más tarde sería presidente de la Junta Central Electoral.
Recientemente, el Ayuntamiento del Distrito Nacional designó la antigua “calle 29 Este” en el sector La Castellana con el nombre de Melba Marrero de Munné, en reconocimiento a su contribución literaria. Entre sus obras se encuentran los poemarios Alas Abiertas, Retablos de silencio y alma, y Faena para Adán, así como crónicas de viaje y obras de teatro.
La escritora Ilonka Nacidid Perdomo ha señalado que Melba ha sido sepultada en el olvido, a pesar de su vida y obra excepcionales. La crítica y el público parecen haberla ignorado, lo que ha llevado a que su legado literario se desvanezca con el tiempo.
El escritor Noé Zayas ha trabajado para mantener viva su memoria, sugiriendo que su desconexión del mundo literario dominicano pudo deberse a la envidia o a su estilo de vida. La poeta Rosa Silverio también ha destacado su olvido, mientras que la narradora Ligia Minaya considera que rescatar su obra sería un acto de valentía.
Melba Marrero de Munné es un ejemplo de cómo el tiempo puede borrar la memoria de grandes figuras literarias. Su poesía y su narrativa merecen ser redescubiertas y apreciadas por las nuevas generaciones. Su obra, aunque olvidada, sigue resonando con la necesidad de ser leída y valorada.
Finalmente, se incluye un poema de Melba dedicado a su esposo, que refleja su profunda conexión y su lucha interna: “Eres mi amigo. Eres mi hermano. Y no te asombran mis inquietudes…” Este fragmento encapsula su sensibilidad y su talento literario, recordándonos la importancia de su legado en la literatura dominicana.

