Un megajuicio contra 22 jefes de la Mara Salvatrucha (MS-13) se lleva a cabo en El Salvador, donde se les acusa de unos 29,000 asesinatos y miles de delitos más. Los acusados, que están en prisión en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), son parte de la «ranfla histórica», desarticulada por el gobierno de Nayib Bukele en el marco de una guerra antipandillas que ha llevado a la detención de aproximadamente 92,000 personas desde 2022.
Este juicio, que forma parte de una serie de procesos masivos impulsados por el gobierno, ha sido criticado por grupos humanitarios que advierten sobre el riesgo de condenar a inocentes al no individualizar la responsabilidad penal. Bukele defiende estos juicios colectivos al invocar la «responsabilidad de mando», comparándolos con los juicios de Nuremberg.
Entre los acusados se encuentra Borromeo Henríquez, conocido como «Diablito de Hollywood», quien cumple una condena de 87 años por 497 homicidios. Otros líderes como Carlos Tiberio Ramírez, alias «Snider de Pasadena», y Dionisio Arístides Umanzor, conocido como «El Sirra de Teclas», también enfrentan largas penas por sus crímenes.
La MS-13, considerada una organización terrorista por Estados Unidos, llegó a controlar el 80% del territorio salvadoreño y tenía un sistema de mando que operaba incluso desde prisión. Bukele ha negado haber negociado con las pandillas, a pesar de que su administración ha sido acusada de haber establecido pactos previos.
Durante el juicio, la Fiscalía presentó audios que revelan instrucciones de los líderes de la pandilla para llevar a cabo asesinatos y otros crímenes. Según las autoridades, actualmente hay unos 63,000 miembros de la MS-13 en prisión.
El juicio masivo aún no tiene fecha de conclusión, mientras el gobierno continúa su lucha contra las pandillas en un contexto de creciente preocupación por los derechos humanos en el país.

